viernes, 22 de marzo de 2013

Ortodoxos en San Pedro

 Por primera vez desde 1054, el patriarca de Constantinopla participa en la inauguración del pontificado


Giacomo GaleazziCiudad del Vaticano
Es el desafío que puede hacer que su nombre sea inmortal y la herida que se ha propuesto sanar. El sueño de Francisco es poner fin al cisma que desde hace mil años divide la Iglesia católica y la ortodoxa. «Si lo consigue, pasa a la posteridad como el Papa mas grande de la historia», señalan en la Curia.
«Bergoglio ha sido ordinario de los fieles de rito oriental en Argentina» y ya en su patria mantenía excelentes relaciones con los «hermanos separados», precisa el cardenal Achille Silvestrini, exministro de Asuntos Exteriores y prefecto de las Iglesias Orientales. Por lo tanto «conoce y estima a esta tradición» que incluye también a los sacerdotes uxorados. Ayer el nuevo Papa en la comunión además de mantener los reclinatorios impartió la hostia mojada en el cáliz precisamente como se hace en los ritos orientales.

Una señal muy importante: continuidad con la reforma litúrgica de Ratzinger y atención hacia los valores de Oriente que pueden enriquecer el catolicismo occidental a riesgo de agostamiento, como denuncia el consejo de la CEI. Por primera vez desde 1054 el jefe espiritual de la Iglesia Ortodoxa y patriarca de Constantinopla ha participado en la plaza de San Pedro en la inauguración del pontificado del obispo de Roma. La diplomacia ecuménica se puso apenas fue elegido el cardenal argentino. La sede de Bartolomé I se encuentra en Estambul (la antigua Constantinopla).



Está considerado un «primus inter pares» entre los 14 patriarcas orientales y punto de referencia de la comunión de la Iglesia Ortodoxa. Ha señalado la importancia de un acercamiento para la reunificación de todas las iglesias que representan a mil quinientos millones de creyentes en el mundo. «Deseo que prosiga nuestro viaje hacia la reconciliación y la consolidación del diálogo para la unidad de nuestras Iglesias hermanas», dijo Bartolomé I al nuevo Pontífice. Y luego el comentario: «Este Papa es un buen pastor. Sus primeros gestos indican una gran cercanía con la gente. Me ha causado una óptima impresión, mañana (hoy, ndr), mantendremos un encuentro privado y lo invitaré a Estambul».

Señales alentadoras llegan también de Rusia. El metropolitano Hilarión, ministro de Asuntos exteriores del Patriarcado de Moscú, reconoce que, como arzobispo de Buenos Aires, Bergoglio, estableció «buenas relaciones de confianza con la comunidad ortodoxa». Francisco cuenta con los buenos oficios del obispo Giovanni, que encabeza la Iglesia Ortodoxa fuera de Rusia y reside en Buenos Aires.


Cada año, Bergoglio participaba en la liturgia de Navidad en el templo ortodoxo de la capital argentina. En su «entramado» se encuentra también el clero de la iglesia greco-católica, cuyo líder en Ucrania (el arzobispo mayor Sviatoslav Shevchuk) se hizo amigo de Francisco en el bienio de servicio en Buenos Aires (2009-2011). Ya desde los tiempos de estudiante en el seminario, Bergoglio entrelazó relaciones ecuménicas a través de su maestro, el padre Stepan Chmil, un salesiano ucraniano, enviado por el dicasterio vaticano de las Iglesias Orientales para trabajar entre sus connacionales en Argentina. En septiembre de 2008, el Santo Sínodo de la Iglesia Greco-Católica Ucraniana puso en marcha su proceso de beatificación.

En una palabra, Bergoglio no podría tener «transbordador» mejor hacia la galaxia ortodoxa. Y su elección pone de nuevo de actualidad el diálogo a favor de la «comunión» entre cristianos invocada por el Concilio Vaticano II. Pocos dentro de la jerarquía católica conocen bien como Bergoglio las tradiciones, la cultura y la liturgia de los «hermanos separados». También está trabajando entre bastidores la Comunidad de Sant' Egidio, que por medio de los conclavistas Sepe y Dziwisz y el ministro vaticano de la Familia, Paglia, ha apoyado a Bergoglio y ahora se pone a su disposición sus conexiones, experiencia y relaciones internacionales.


Otro de los peones con el que puede contar Francisco es el arzobispo católico de la Madre de Dios de Moscú, Paolo Pezzi. El Patriarcado de Moscú se encuentra en el centro de una serie de escándalos relacionados con el lujo y los privilegios de su clero. El Papa Francisco ha encendido entre los fieles ortodoxos un deseo de renovación también para su Iglesia.

Tomado de: http://vaticaninsider.lastampa.it/es/reportajes-y-entrevistas/dettagliospain/articolo/francesco-francisco-francis-23408/

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