domingo, 15 de diciembre de 2013

3er Domingo de Adviento


3er. domingo de Adviento




Tercer domingo de Adviento
  Dios nos envía un Salvador, su propio Hijo. ¿Pero estamos realmente preparados para acogerlo y recibirlo en toda su dimensión? Pongamos todo de nuestra parte, por asumir, sin contemplaciones, durante este tiempo de espera todos los sufrimientos, problemas y dolores que encontramos en nuestro camino de santidad buscando ponernos en forma concreta, en la Cruz del Señor, viviendo estas dificultades en sentido oblativo, de sacrificio y entrega amorosa mediante la penitencia, medio necesario de preparación y espera hacia un encuentro definitivo con el Señor Jesús. 
“…Una característica inconfundible de la alegría cristiana es que puede convivir con el sufrimiento, porque está totalmente basada en el amor. En efecto, el Señor, que “está cerca” de nosotros hasta el punto de hacerse hombre, viene a infundirnos su alegría, la alegría de amar. Sólo así se comprende la serena alegría de los mártires incluso en medio de las pruebas, o la sonrisa de los santos de la caridad en presencia de quienes sufren: una sonrisa que no ofende, sino que consuela…”         (Juan Pablo II. Meditación antes del rezo del Ángelus del Domingo 14 de diciembre de 2003).    
 Hoy, tercer domingo de Adviento, tiempo de preparación, espera y oración encenderemos el tercer cirio virtual, que representará esta semana: “la luz que alumbrará nuestro camino hacia el encuentro con el niño”.    
       Lleve Usted, su cruz tranquilo, humilde, valiente. ¡Así ayuda Ud. a salvar el mundo! P. Kentenich    
           Ofrezcámosle al Señor nuestros sacrificios y dificultades, buscando ponernos en forma concreta, en su Cruz.    
 Pidámosle a María, Madre del Adviento, Virgen de la esperanza que nos enseñe a decir Si a los deseos y al querer el eterno Padre Dios en todas las circunstancias de nuestra vida…    (Te invitamos a rezar un Salve)

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