sábado, 2 de febrero de 2013

2 de Febrero: Dia de la Candelaria

Virgen de la Candelaria



Fiesta: 2 de Febrero
Sin duda, el culto extraordinario que se practica en honor a la "Virgen de la Candelaria" en buena parte de occidente, e impulsó con fuerza desde las Islas canarias - justamente patrona de las islas -, que por siglos fue el paso obligado de las naves que partían de la península ibérica con destino a América. Ese culto fervoroso a la Virgen María se manifiesta entre oros hechos en el bautizo como "Candelaria" a un importante y muy poblado municipio. Al respecto, nuestras informaciones nos permiten saber que en 1450 la imagen de la Virgen de la Candelaria apareció en una cueva de la hoy Villa de la Candelaria, imagen que después de un rico e increíble historial de peripecias domina hoy el santuario de la Basílica del mismo nombre.
Allí aparece la virgen llevando al niño Jesús recostado en su brazo derecho (lo cual es un caso singular) y en la mano izquierda una vela, es decir la candela, el fuego, el calor, la luz en lucha contra las tinieblas.
A esa Basílica llegaron cientos o quizás miles de navegantes de paso a América, quienes recibían el encargo de llevar la imagen multiplicada de la Virgen a los confines del mundo para convertir a los descreídos. Es así como lo trajeron a América, como uno de los elementos de la evangelización.
Por todo ello es posible afirmar sin temor a equívoco, que la devoción a la virgen de la Candelaria en España y en América nació en las Islas Canarias "se popularizó especialmente entre los marineros que la tomaron como abogada y la izaron al lado de los timones, en las procelosas travesías hacia América.
Sobre la aparición
Según la leyenda relatada por Fray Alonso de Espinosa, iban dos pastores guanches a encerrar su ganado a las cuevas cuando notaron que el ganado se remolinaba y no quería entrar. Buscando la causa miraron hacia la desembocadura del Barranco de Chimisay y vieron sobre una peña, casi a la orilla del mar, la santa imagen la cual creyeron estar animada. Como estaba prohibido a los hombres hablar o acercarse a las mujeres en despoblado, le hicieron señas para que se retirase a fin de que pasase el ganado. Pero al querer ejecutar la acción, el brazo se le quedó yerto y sin movimiento. El otro pastor quiso herirla con su cuchillo. Pero en vez quedó herido el mismo. Asustados, huyeron los dos pastores a Chinguaro, a la cueva-palacio del mencey Acaymo, para referirle lo acontecido. El mencey fue a ver con sus consejeros. Ella nada respondía pero nadie se atrevía a tocarla. El mencey decidió que fuesen los mismos dos pastores ya heridos quienes la recogieran para llevarla al palacio. Ellos, al contacto con la imagen, quedaron sanados. El mencey comprendió que aquella mujer con el niño en brazos era cosa sobrenatural. El mismo rey entonces quiso llevarla en sus brazos, pero después de un trecho, por el peso, necesitó pedir socorro. Es así que en lugar de la aparición hay hoy día una gran cruz y en el lugar donde el mencey pidió socorro, un santuario a Nra. Señora del Socorro.
La llevaron a una cueva cerca del palacio del rey hoy convertida en capilla. Más tarde un joven llamado Antón, que había sido tomado como esclavo por los castellanos y había logrado escapar y regresar a su isla, reconoció en la imagen milagrosa a la Virgen María. Él, habiendo sido bautizado le relató al mencey y a su corte la fe cristiana que él sostenía. Así llegaron a conocer a la Virgen María como "La Madre del sustentador del cielo y tierra" (Guanche: Axmayex Guayaxerach Achoron Achaman o Chaxiraxi) y la trasladaron a la Cueva de Achbinico para veneración pública.
Los orígenes remotos
Mucho antes del nacimiento de Jesús de Nazareth, las leyes de Moisés eran parte fundamental del ordenamiento jurídico de la sociedad hebrea.
En ese tiempo, entre las más aplicadas disposiciones mosaicas estaba aquella en la que se establecía que cuando una mujer había tenido un niño varón, debía considerarse impura durante siete días u obligada en consecuencia a obtener su purificación. Esta situación se obtenía concurriendo al templo, pero sólo después de 33 días de cumplidos los primeros siete, es decir a los 40 días de producido el nacimiento. Para tal efecto estaba obligada además de llevar un holocausto, si era pobre, "un par de tórtolas o dos pichones". Hecha la ofrenda, el sacerdote rezaba una oración por la mujer y así ésta quedaba purificada.
La Iglesia Católica ha celebrado desde antiguo la purificación de la Virgen María el 2 de febrero, es decir a los 40 días (según antiguo calendario romano) del nacimiento de Jesús, que dicho sea de paso, coincidió con la celebración de la Epifanía.
En los primeros tiempos del cristianismo, específicamente en la primera mitad del siglo IV, la "fiesta de la purificación de la Virgen María o Fiesta de la Candelaria", era celebrada por la iglesia de Jerusalén con una procesión hacia la Basílica de la Resurrección de Constantino. De allí se propagó por todo el orbe católico y se mantuvo a través de los siglos en los pueblos católicos de occidente, con una singular constante: procesiones con luces (candelas, velas) previamente bendecidas. Por su parte, los católicos ortodoxos o de oriente, celebraban en igual fecha la purificación de la Virgen María con la denominación de "Virgen de las Lumbres" equivalente a la Virgen de la Candelaria, "que viene de las candelas o velas que fue práctica bendecir y llevar encendidas en esa festividad.
En La edad media, tanto en algunos lugares de Italia como "entre los carmelitas y otras órdenes religiosas creadas bajo la advocación de María Santísima, se celebra la Candelaria con Octava".

Iconografía y Advocación

La iconografía de la Virgen de la Candelaria se basa en el episodio bíblico de la Presentación del niño Jesús en el Templo de Jerusalén (Lucas 2,22-40). La virgen sostiene la candela o vela de la que toma nombre y el niño Jesús por su parte sostiene en sus manos un pequeño pájaro. Según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, como está escrito en la Ley del Señor. Como era costumbre, la Virgen María, se sometió a la vez al rito de la purificación (Cf. Lev. 12, 6-8).
Descripcion de la Imagen
A continuación veamos la descripción que sobre la talla original hicieran Fr. Alonso de Espinosa primero, y posteriormente Fr. Juan Abreu Galindo. Nos dicen ambos
autores que, la imagen es de más o menos 5 palmos de altura (aproximadamente 1 metro), contando con la peana en que apoyaba los pies. Su posición era de pie, con la cabeza recta y mirando al frente, teneindo en el brazo derecho al Niño Dios, desnudo, las piernecitas dobladas y los brazos también. Aprisionaba por las alas un dorado pajarito de moñita o peineta, y por último, la Imagen del Niño tenía la cabeza ladeada a la derecha y miraba a algo que estaba a los pies de la Madre. El brazo izquierdo de la Virgen, en posición inverosímil, sostenía al Niño, y en la mano izquierda, que se presentaba en posición cerrada y muy natural, tenía un trozo de vela como un jeme de color verde, que daba a entender podía aumentarse con otro, a voluntad, y por último apoyaba las plantas de los pies sobre una tabla redonda o peana, como de cuatro centímentros de alto, pintada de color encarnado, descubriendose la parte externa del pie izquierdo que salía un poco del diámetro de la peana. La indumentaria constituíala una túnica dorada, imitando el color amarillo, desde el cuello hasta los pies, haciendo el talle un cinturón cerrado, azul, como de dos centímentros de altura. El manto, también azul obscuro, salpicado de flores de color de oro, calíale desde los hombros por uno y otro lado del cuerpo, sujetándolo sobre el pecho una traba cuerda encarnada. La parte del pie que se dejaba ver por los bajos de la túnica, presentaba calzado un chaplín cerrado, de color encarnado. La cabeza de la Santa Imagen adornábala hermosa cabellera partida a la mitad, cayendo sobre los hombros en seis ramales tendidos por la espalda. El rostro muy proporcionado a la estatura, era ligeramenmte ovalado, adornado por rasgados ojos, boca pequeña y bien plegada y con unas hermosas rosas en las mejillas. La Imagen esta adornada en el cuello del vestido, cinturón en los extremos de las mangas y al pie de la túnica con unas letras, que aún en la actualidad, no ha podido entendere su significado.
Virgen de la Candelaria en Venezuela
Los origenes de la llegada de la advocación mariana de la Virgen de la Candelaria a Venezuela se remontan al último tercio del siglo XVI en la que un considerable número de familias de origen canario se desplazan a estas tierras, estos nuevos colonos difundirán por todos los lugares que se aseintan el culto a su Patrona.

 
HIMNO
Virgen de la Candelaria,
Madre del Señor Jesús:
Haz que siguiendo a tu Hijo
para el mundo seamos Luz.
Haz que siguiendo a tu Hijo
para el mundo seamos Luz.
Hasta tu casa venimos
para verte y saludar.
Recibe nuestra plegaria,
gozo, dolor y cantar.
Tú nos enseñas o Madre,
el Evangelio a vivir.
Haznos de Cristo testigos,
de su mensaje hasta el fin.
Siempre tuviste encendida
la Candela del amor;
que nuestros pasos caminen
guiados por su gran fulgor.
Fortalece nuestras manos
y bendice nuestro hogar;
enriquece nuestras minas
da a nuestro pueblo la Paz.
Bajo tu manto nos quieres
como familia juntar;
que cada día sepamos
a los hermanos amar.
Cuando en el mundo anochezca
de odio, mentira y maldad
que no perdamos la huella
del que es Amor y Verdad.
Saldremos por los caminos
de la pampa y la ciudad,
llevando la Luz de Cristo,
Justicia, Paz y Unidad.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
ORACIÓN
Virgen de Candelaria, madre de Dios y madre
nuestra, Patrona de Canarias.

Con toda la devoción y confianza, que un hijo pone en su madre, quiero ofrecerte,
hoy, mi persona, mis cosas y mi vida entera.

Acéptalas, madre mía.

Te pido protección para aquellos hijos tuyos,
que por circunstancias de la vida, se encuentran fuera de sus hogares, y desde lejos te invocan con sincero corazón.

Dulce Virgen de Candelaria, consuelo de los afligidos y
Reina de los hogares cristianos: derrama tu gracia sobre nosotros
y sobre nuestras familias: y haz, que sin olvidarnos de Ti, tengamos
siempre, salud y paz.
AMEN.

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