sábado, 20 de marzo de 2010

El plan del enemigo



En este pequeño ensayo he querido estudiar a la luz de la Escritura y de la historia cual es el plan que nuestro principal enemigo, el enemigo del alma, ha fraguado para atacar a Cristo y a su Iglesia.

“Porque nuestra lucha no es contra la carne y la sangre, sino contra los Principados, contra las Potestades, contra los Dominadores de este mundo tenebroso, contra los Espíritus del Mal que están en las alturas” Efesios 6,12.

¿Cómo trabaja nuestro enemigo?

Nuestro enemigo por haber sido un ángel tiene inteligencia de ángel, muy superior a la de los hombres. Tiene tal poder para engañar que Cristo le llama “El padre de la mentira”

“… Este era homicida desde el principio, y no se mantuvo en la verdad, porque no hay verdad en él; cuando dice la mentira, dice lo que le sale de dentro, porque es mentiroso y padre de la mentira.” Juan 8,44

Y fue capaz en su rebelión de arrastrar con él la tercera parte de los ángeles (estrellas) del cielo

“Y apareció otra señal en el cielo: un gran Dragón rojo, con siete cabezas y diez cuernos, y sobre sus cabezas siete diademas. Su cola arrastra la tercera parte de las estrellas del cielo y las precipitó sobre la tierra.” Apocalipsis 12,3-4

El enemigo ha sufrido su derrota por medio de su sacrificio en la cruz, a pesar de esto en su despecho ahora hace la guerra a la Iglesia, que es el Cuerpo de Cristo:

“Entonces despechado contra la Mujer, se fue a hacer la guerra al resto de sus hijos, los que guardan los mandamientos de Dios y mantienen el testimonio de Jesús.” Apocalipsis 12,7

La guerra del enemigo ahora es contra la Iglesia, la única forma que tiene de atacar a Cristo es atacando a su cuerpo.

“Ahora bien, vosotros sois el cuerpo de Cristo, y sus miembros cada uno por su parte.” 1 Corintios 12,27

Y por eso anda como león rugiente buscando a quien devorar:

“Sed sobrios y velad. Vuestro adversario, el Diablo, ronda como león rugiente, buscando a quién devorar.” 1 Pedro 5,8

Una de sus principales armas para atacarla Iglesia es sembrando división, porque sabe que un reino dividido no puede mantenerse

“Si un reino está dividido contra sí mismo, ese reino no puede subsistir. Si una casa está dividida contra sí misma, esa casa no podrá subsistir.” Marcos 3,24-25

Y por eso a través de los tiempos pondría todos sus esfuerzos en provocar divisiones y más divisiones en la Iglesia utilizando a muchas personas como instrumentos de su plan.

“Ellos os decían: «Al fin de los tiempos aparecerán hombres sarcásticos que vivirán según sus propias pasiones impías.» Estos son los que crean divisiones, viven una vida sólo natural sin tener el espíritu” Judas 18-19.

El plan del enemigo se basa en esto “Dividir”, separar a los cristianos para hacerlos más vulnerables a sus ataques, propensos a la mentira:

“Más valen dos que uno solo, pues obtienen mayor ganancia de su esfuerzo. Pues si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo que cae!, que no tiene quien lo levante. Si dos se acuestan, tienen calor; pero el solo ¿cómo se calentará? Si atacan a uno, los dos harán frente. La cuerda de tres hilos no es fácil de romper.” Eclesiastés 4,9-12

¿Cuál ha sido el plan para dividir a los cristianos?

El plan que el enemigo ha utilizado para atacar la Iglesia hasta ahora se puede dividir en varias etapas. Es un plan sistemático, bien diseñado, que lo va ejecutando progresivamente una vez la etapa anterior ha tenido éxito (relativamente hablando)

Etapa 1: ¡Papa NO!

“Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos.»” Mateo 16,18

En los reinados de Judá e Israel y en los reinados antiguos el Rey tenía la máxima autoridad (Por ser monarquías) pero tenía a su servicio un conjunto de ministros a quien delegaba (poder de atar y desatar), pero solo uno de ellos tenía autoridad total subordinada de la del rey sobre los asuntos del palacio y del reino. Este era llamado el mayordomo y era a quien el rey le confiaba las llaves.

Ejemplos lo vemos con José (El hijo de Jacob que llegó a ser mayordomo en casa del Faraón):

"Así halló José gracia en sus ojos, y servíale; y él le hizo mayordomo de su casa, y entregó en su poder todo lo que tenía." Génesis 39,4

Otro pasaje que muestra la autoridad que tenía el mayordomo lo vemos en el oráculo que el profeta Isaías hace sobre Elyaquim:

"Aquel día llamaré a mi siervo Elyaquim, hijo de Jilquías. Le revestiré de tu túnica, con tu fajín le sujetaré, tu autoridad pondré en su mano, y será él un padre para los habitantes de Jerusalén y para la casa de Judá. Pondré la llave de la casa de David sobre su hombro; abrirá, y nadie cerrará, cerrará, y nadie abrirá. Le hincaré como clavija en lugar seguro, y será trono de gloria para la casa de su padre. Colgarán allí todo lo de valor de la casa de su padre - sus descendientes y su posteridad -, todo el ajuar menudo, todas las tazas y cántaros. Aquel día - oráculo de Yahveh Sebaot - se removerá la clavija hincada en sitio seguro, cederá y caerá, y se hará añicos el peso que sostenía, porque Yahveh ha hablado. Isaías 22,20-25

El pasaje anterior muy leído por los judíos era una clara referencia de que quien tenía las llaves del reino (el mayordomo) tenía una especial autoridad conferida por el Rey en persona. A pesar de que el rey tenía muchos ministros con el poder de tomar decisiones (atar y desatar) las decisiones del mayordomo eran de carácter irrevocable (abrirá y nadie cerrará, cerrará y nadie abrirá. Cuando Jesús le dice a Pedro que le entregará las llaves del reino de los cielos está haciendo una clara referencia (concordancia) al pasaje de Isaías 22 donde se menciona al mayordomo para significar cual sería la función de Pedro en el futuro (ser su mayordomo) y el poder que le conferían como guarda de las llaves.

El cambio de nombre en su contexto también es una clara referencia de que a Pedro (antes llamado Simón) se le estaba asignando un ministerio especial, ya en la antigüedad cada vez que Dios cambia el nombre a una persona es porque esta persona iba a desempeñar una nueva función o rol.

Ejemplo lo vemos cuando a Abram Dios le cambia el nombre por Abraham porque le constituye en “padre de muchedumbre de pueblos” (Génesis 17,3-6), cuando a Saraí (esposa de Abraham) Dios le cambia el nombre a Sara que significa "princesa fecunda", "madre de reyes" (Génesis 17,16), cuando a Jacob Dios le cambia el nombre por Israel porque "lucho con Dios y los hombres y venció" (Génesis 32,38), incluso el nombre de Jesús tiene un profundo significado “Dios salvador” (Mateo 1,21). Así mismo con Pedro su cambio de nombre no podría carecer de significado, el sería la “piedra” sobre el cual Cristo edificaría su Iglesia, el mayordomo, una autoridad visible para el pueblo de Dios.

Esta sería la forma elegida por Cristo en que la Iglesia pudiera mantener una unidad doctrinal, no cada quien tomando decisiones por separado, sino la Iglesia juntamente con el “mayordomo” quien tenía la última palabra en nombre del Rey (Cristo) quien tomara las decisiones.

Así la Iglesia duró unida mucho tiempo, por más de 1000 años los cristianos permanecieron unidos en una misma manera de pensar y la Iglesia era una (De las herejías del primer milenio pocas subsisten al día de hoy). En el año 1054 se estima que las tensiones entre Constantinopla y Roma ocasionan la primera ruptura. Los cristianos de Oriente respetaban la autoridad del obispo de Roma en cuando a doctrina y moral, sin embargo, consideraban que los derechos canónicos y privados de las diversas iglesias estaban determinados ya, por encima de cualquier consideración histórica. Surge aquí lo que conocemos como la Iglesia Ortodoxa, que a pesar de que reconoce la totalidad de los dogmas proclamados en los concilios de los 10 primeros siglos al igual a la católica, termina por desconocer la autoridad del Papa.

Aquí ocurre el primer logro del enemigo para lograr minar la unidad Cristiana y la Iglesia que se puede resumir bajo el lema: “Papa no”. Bajo este modelo (El modelo de la Iglesia Ortodoxa sigue habiendo una jerarquía entre obispos, aunque está dividida en tres ramas principales: La Iglesia de Constantinopla, la Iglesia Griega y la Iglesia Rusa . A la primera se agregaron las Iglesias de Antioquia, de Jerusalén y Alejandría. Cada Iglesia es independiente y es regida por un patriarca.

Paso 2: ¡¡Iglesia Visible NO!!

“Así pues, ya no sois extraños ni forasteros, sino conciudadanos de los santos y familiares de Dios, edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, siendo la piedra angular Cristo mismo,” Efesios 2,19-20

La Iglesia somos todos aquellos cristianos que formamos parte del cuerpo de Cristo. Pero esta Iglesia fue fundada con una estructura jerárquica y un orden específico. Cristo como piedra angular, los apóstoles y profetas como cimiento, y el resto de nosotros como piedras vivas que conforman el resto del edificio espiritual. En ese sentido vemos que Cristo eligió de entre todos sus discípulos doce de ellos a los cuales llamó “apóstoles”

"Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, y eligió doce de entre ellos, a los que llamó también apóstoles. Simón, a quien llamó Pedro, y a su hermano Andrés; a Santiago y Juan, a Felipe y Bartolomé, Mateo y Tomás, a Santiago de Alfeo y Simón, llamado Zelotes; Judas de Santiago, y a Judas Iscariote, que llegó a ser un traidor." Lucas 6,13-16

A estos dio autoridad:

"Jesús les dijo otra vez: «La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío.» Juan 20,21

“«Quien a vosotros os escucha, a mí me escucha; y quien a vosotros os rechaza, a mí me rechaza; y quien me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado.»” Lucas 10,16

También les dio poder de personar pecados:

"A quienes perdonéis les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.»" Juan 20,23

Es importante resaltar (y ellos mismos lo manifestaron así, que su autoridad venía de haber sido “instituidos” por Cristo como apóstoles.

"Aunque pudimos imponer nuestra autoridad por ser apóstoles de Cristo, nos mostramos amables con vosotros, como una madre cuida con cariño de sus hijos." 1 Tesalonicenses 2,7

Y por eso, eran ellos (quienes habían recibido autoridad de Cristo) quienes podrían a su vez instituir con autoridad a los presbíteros de las iglesias:

"Designaron presbíteros en cada Iglesia y después de hacer oración con ayunos, los encomendaron al Señor en quien habían creído" Hechos 14,23

Eran los apóstoles y los presbíteros a su vez quien con su autoridad establecían las ordenan ordenanzas que debían ser obedecidas por los creyentes:

"Conforme iban pasando por las ciudades, les iban entregando, para que las observasen, las decisiones tomadas por los apóstoles y presbíteros en Jerusalén." Hechos 16,4

"Por lo demás, que cada cual viva conforme le ha asignado el Señor, cada cual como le ha llamado Dios. Es lo que ordeno en todas las Iglesias." 1 Corintios 7,17

Y a pesar de todos ser creyentes de la Iglesia, y todos tener el Espíritu Santo, eran ELLOS los que debían dar la interpretación final a la Escritura, quienes tenían autoridad doctrinal definitiva a la hora de enseñar:

"Por tanto, que nos tengan los hombres por servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios." 1 Corintios 4,1

"De ahí que también por nuestra parte no cesemos de dar gracias a Dios porque, al recibir la Palabra de Dios que os predicamos, la acogisteis, no como palabra de hombre, sino cual es en verdad, como Palabra de Dios, que permanece operante en vosotros, los creyentes." 1 Tesalonicenses 2,13

Así vemos que en la Iglesia siempre hubo la orden clara de someterse a ellos y a su autoridad:

“Obedeced a vuestros dirigentes y someteos a ellos, pues velan sobre vuestras almas como quienes han de dar cuenta de ellas, para que lo hagan con alegría y no lamentándose, cosa que no os traería ventaja alguna.” Hebreos 13,17

Revelarse contra la autoridad era revelarse contra Dios mismo:

“De modo que, quien se opone a la autoridad, se rebela contra el orden divino, y los rebeldes se atraerán sobre sí mismos la condenación.” Romanos 13,2

También era muy claro que los apóstoles y presbíteros designados por ellos tarde o temprano morirían, ellos estaban consientes de eso:

“pues para mí la vida es Cristo, y la muerte, una ganancia. Pero si el vivir en la carne significa para mí trabajo fecundo, no sé qué escoger... Me siento apremiado por las dos partes: por una parte, deseo partir y estar con Cristo, lo cual, ciertamente, es con mucho lo mejor; mas, por otra parte, quedarme en la carne es más necesario para vosotros.” Filipenses 1,20-24

Y tendrían que elegir hombres que los sustituyeran en sus ministerios a quien delegarían su autoridad (a esto llamamos sucesión apostólica). Ejemplo de esto se ve cuando sustituyen a Judas Iscariote:

"Uno de aquellos días Pedro se puso en pie en medio de los hermanos - el número de los reunidos era de unos ciento veinte - y les dijo: «Hermanos, era preciso que se cumpliera la Escritura en la que el Espíritu Santo, por boca de David, había hablado ya acerca de Judas, el que fue guía de los que prendieron a Jesús. Porque él era uno de los nuestros y obtuvo un puesto en este ministerio." Hechos 1,15-17

Aquí se ve como Judas había obtenido "un puesto" del ministerio (instituido por Jesús) y luego deciden dárselo a otra persona:

"«Conviene, pues, que de entre los hombres que anduvieron con nosotros todo el tiempo que el Señor Jesús convivió con nosotros, a partir del bautismo de Juan hasta el día en que nos fue llevado, uno de ellos sea constituido testigo con nosotros de su resurrección.» Presentaron a dos: a José, llamado Barsabás, por sobrenombre Justo, y a Matías. Entonces oraron así: «Tú, Señor, que conoces los corazones de todos, muéstranos a cuál de estos dos has elegido, para ocupar en el ministerio del apostolado el puesto del que Judas desertó para irse adonde le correspondía.» Echaron suertes y la suerte cayó sobre Matías, que fue agregado al número de los doce apóstoles." Hechos 1,21-26

Así sucesivamente se ve como los apóstoles establecen sucesores que puedan continuar su ministerio, a esto lo hacían como lo hace la Iglesia hoy, por imposición de manos:

"No descuides el carisma que hay en ti, que se te comunicó por intervención profética mediante la imposición de las manos del colegio de presbíteros." 1 Timoteo 4,14

Y tenían cuidado de no hacer presbítero a cualquiera:

"No te precipites en imponer a nadie las manos, no te hagas partícipe de los pecados ajenos. Consérvate puro." 1 Timoteo 5,22

El pensamiento de los apóstoles en este sentido era muy pero muy claro:

“Tú, pues, hijo mío, mantente fuerte en la gracia de Cristo Jesús; y cuanto me has oído en presencia de muchos testigos confíalo a hombres fieles, que sean capaces, a su vez, de instruir a otros.” 2 Timoteo 2,1-2

Ahora, el colegio de presbíteros es quien los instituía, pero un colegio de presbíteros que a su vez haya sido ordenado por legítimos presbíteros. Para que alguien pudiera tomar este ministerio debía haberlo recibido a su vez de alguien que lo hubiera recibido, no podía nadie auto-asignarse.

Viene el siglo XVI, la Iglesia pasa por muchas crisis y luego viene el segundo golpe del enemigo, cuando Martín Lutero publica en 1517 sus 95 tesis donde critica la venta de indulgencias y luego comienza la reforma protestante. Aunque la intención de Lutero pudo ser buena, se va al extremo y comienza a predicar una la doctrina centrada en que la salvación es solamente por la fe, e insiste en que las obras no forman parte del proceso de la salvación. La Iglesia nunca negó que la salvación se recibiera por medio de la fe ya que había condenado la doctrina de Pelagio de la salvación por obras, pero afirmaba como lo hacía la Iglesia en sus comienzos que una vez justificado por la fe, las obras colaboraban con la fe para llevarla a su perfección.

“¿De qué sirve, hermanos míos, que alguien diga: «Tengo fe», si no tiene obras? ¿Acaso podrá salvarle la fe? Si un hermano o una hermana están desnudos y carecen del sustento diario, y alguno de vosotros les dice: «Idos en paz, calentaos y hartaos», pero no les dais lo necesario para el cuerpo, ¿de qué sirve? Así también la fe, si no tiene obras, está realmente muerta. Y al contrario, alguno podrá decir: «¿Tú tienes fe?; pues yo tengo obras. Pruébame tu fe sin obras y yo te probaré por las obras mi fe. ¿Tú crees que hay un solo Dios? Haces bien. También los demonios lo creen y tiemblan. ¿Quieres saber tú, insensato, que la fe sin obras es estéril? Abraham nuestro padre ¿no alcanzó la justificación por las obras cuando = ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? = ¿Ves cómo la fe cooperaba con sus obras y, por las obras, la fe alcanzó su perfección? Y alcanzó pleno cumplimiento la Escritura que dice: = Creyó Abraham en Dios y le fue reputado como justicia = y fue llamado amigo de Dios.» Ya veis cómo el hombre es justificado por las obras y no por la fe solamente. Del mismo modo Rajab, la prostituta, ¿no quedó justificada por las obras dando hospedaje a los mensajeros y haciéndoles marchar por otro camino? Porque así como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta.” Santiago 2,14-26

Lutero apoyaba su doctrina en pasajes como Romanos 3,28 y Gálatas 2,16 donde Pablo hacía énfasis en que la salvación se recibía por medio de la fe y no por el cumplimiento de los preceptos de las leyes Mosaicas (Circuncisión, Prohibiciones alimenticias, leyes ceremoniales, etc.). A estas leyes Mosaicas se refería Pablo como “Obras de la ley”, muy diferentes a las obras que son producto de la fe y que si son necesarias luego de la justificación por la fe para salvarnos.

Así Lutero interpretó fuera de contexto muchos pasajes de la carta a los Romanos donde Pablo al combatir a los judaizantes les trababa de demostrar que para salvarse no había que cumplir las 613 ordenanzas de la ley Mosaica, ni era necesario circuncidarse, (El contexto demuestra que los judaizantes querían obligar a circuncidar a los gentiles convertidos porque la circuncisión era la obra de la ley por excelencia) pero al decir que el hombre se salva por le fe y no por las obras de la ley, se refería a estas obras y no a las obras producto de la fe y que se siguen de la fe.

La doctrina de la salvación por la sola fe degeneró en la doctrina de la salvación instantánea o Salvo siempre salvo, que afirmaba que una vez salvado no se podía perder la salvación. Otra doctrina claramente contradicha en todo el Nuevo Testamento que enseña que para salvarse hay que perseverar hasta el fin obrando el bien:

“Pero el que persevere hasta el fin, ése se salvará.” Mateo 24,13

Entrando por la puerta estrecha:

“«Entrad por la entrada estrecha; porque ancha es la entrada y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que entran por ella; mas ¡qué estrecha la entrada y qué angosto el camino que lleva a la Vida!; y poco son los que lo encuentran” Mateo 7,13-14

Y velando en todo tiempo para no extraviarnos:

“Por tanto, es preciso que prestemos mayor atención a lo que hemos oído, para que no nos extraviemos. Pues si la palabra promulgada por medio de los ángeles obtuvo tal firmeza que toda trasgresión y desobediencia recibió justa retribución, ¿cómo saldremos absueltos nosotros si descuidamos tan gran salvación? La cual comenzó a ser anunciada por el Señor, y nos fue luego confirmada por quienes la oyeron,” Hebreos 2,1-3

Porque al final de nuestra vida Cristo evaluara nuestra fe por medio de nuestras obras:

“Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie delante del trono; = fueron abiertos unos libros, = y luego se abrió otro libro, que es el de la vida; y los muertos fueron juzgados según lo escrito en los libros, conforme a sus obras. Y el mar devolvió los muertos que guardaba, la Muerte y el Hades devolvieron los muertos que guardaban, y cada uno fue juzgado según sus obras.” Apocalipsis 20,12-13

(Consultar también la parábola del juicio donde se separan ovejas de cabritos en Mateo 25,31-45)

Lutero desconoce entonces completamente la autoridad de la Iglesia y su tradición, toma como única norma de fe a la Sagrada Escritura y permite la libre interpretación de la Biblia. Desconoce 7 libros del antiguo testamento e intenta hacer lo mismo con 4 del nuevo testamento (Entre los cuales están la carta de Santiago, porque dice claramente en Santiago 2:14-24 que la salvación no es solamente por la fe, y por eso la llama, la "epístola adulterada". Por suerte el resto de la comunidad protestante no concuerda con él y mantiene el canon del nuevo testamento, pero desafortunadamente concuerdan en desconocer 7 libros del AT denominados deuterocanónicos y que ellos llaman apócrifos.

Lo curioso es que Lutero no ha terminado su reforma, cuando sus mismos seguidores, siguiendo su mismo lema de libre interpretación de la Biblia , comienzan a discrepar con él. A pesar de que en 1529 se realiza el conocido "Coloquio de Manburgo" donde Lutero y Zuinglio tratan de conciliar diferencias doctrinales esenciales en la fe, fracasan en este intento y comienzan las continuas divisiones entre los protestantes, aquí es donde nacen las "denominaciones" de las que hoy se cuentan más de 28.000.

Lo que más llama la atención es como Lutero termina exclamando:

Martín Lutero (Carta a Zuinglio) "Si el mundo dura mucho tiempo, será necesario de nuevo, tomando en cuenta las diferentes interpretaciones de la Escritura que ahora existen, preservar le unidad de la fe que recibimos de los Concilios y decretos y volar hacia ellos como refugio".

Pero ya era tarde de parar lo que comenzó, ya para este punto, ninguna del resto de las denominaciones le haría caso, eran independientes de él, el proclamó no ser obediente a ningún hombre, por tanto, ningún hombre sería ya obediente a él (él también era hombre), y ya estaba establecido el segundo paso de la división bajo el lema: "Iglesia Visible NO", SOLO Biblia

Paso 3: Cristo NO.



Luego del enemigo haber conseguido que muchos cristianos vieran a la Iglesia como algo invisible, sin autoridad “visible” a la que someterse más que su interpretación personal de la Biblia , ya se hace fácil negar hasta los dogmas de fe más fundamentales de la fe cristiana, entre ellos, la divinidad de Cristo y la doctrina Trinitaria.

La doctrina Trinitaria enseña que hay UN Solo Dios, en tres Personas diferentes que tienen una misma naturaleza divina: El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Las sectas comienzan a predicar diferentes visiones de Cristo, unas dicen que es una manifestación del Padre, otras dicen que es la primera criatura que hizo el Padre (reduciéndolo al nivel de criatura), otras dicen que es un dios subordinado al Padre (politeísmo), otras dicen que es una parte de Dios, etc. Hoy día es imposible contabilizar el número de denominaciones que desconocen la doctrina Trinitaria y la divinidad de Cristo como verdadero Dios y verdadero hombre, pero he tomado un listado parcial publicado en el foro evangélico Ekklesia Viva:

Iglesia Pentecostal Unida, Iglesia del Dios Vivo columna y baluarte de la verdad, Iglesia de Dios Unida, la Luz del Mundo, Iglesia de Dios del 7mo. Día, Iglesia de Dios Israelita, Iglesia Apostólica de la Fe en Cristo Jesús, Asamblea Apostólica de la Fe en Cristo Jesús, Casa del Alfarero, Iglesias Cristianas de Dios, Creciendo en Gracia, Iglesia Evangélica Cristiana Espiritual, La mayoría de grupos judeomesiánicos, Algunos cuáqueros, Iglesia de Dios Cristiana y Bíblica.

Luego de ya no tener ni siquiera entre los que se dicen cristianos claro quien es Cristo, se encuentra ya el punto de partida para que la nueva fase: La New Age (Nueva Era) pueda de aquí partir para volver a introducir el paganismo incluso entre cristianos. Cristo en este nuevo modelo no es rechazado de plano, sino que es aceptado pero como un maestro más, uno de tantos maestros ascendidos que fue enviado para enseñarnos como realizar la “ascensión”. Incluso bajo esta filosofía se trata de inducir a la persona de que puede llegar a ser como Dios, apetitosa manzana que fue presentada a Eva por la astuta serpiente.

Y así como cayó Eva, y ella hizo caer a Adán, muchos pueden caer hoy ante la tentativa de querer “ser como dioses” y cometiendo el pecado más aborrecible por Dios: La soberbia.

“La serpiente era el más astuto de todos los animales del campo que Yahveh Dios había hecho. Y dijo a la mujer: «¿Cómo es que Dios os ha dicho: No comáis de ninguno de los árboles del jardín?» Respondió la mujer a la serpiente: «Podemos comer del fruto de los árboles del jardín. Mas del fruto del árbol que está en medio del jardín, ha dicho Dios: No comáis de él, ni lo toquéis, so pena de muerte.» Replicó la serpiente a la mujer: «De ninguna manera moriréis. Es que Dios sabe muy bien que el día en que comiereis de él, se os abrirán los ojos y seréis como dioses, conocedores del bien y del mal.» Y como viese la mujer que el árbol era bueno para comer, apetecible a la vista y excelente para lograr sabiduría, tomó de su fruto y comió, y dio también a su marido, que igualmente comió.” Génesis 3,1-6

El mismo pecado que hizo caer al Diablo de la presencia de Dios y que hizo caer al hombre, nuevamente es utilizado para hacernos volver a caer a nosotros.

Paso 4: Dios NO.



El paso 4 del enemigo es más ambicioso. Una vez estando la persona en un estado de tal confusión que no sabe distinguir entre la criatura y el creador, entre el salvador y el salvado, ahora el New Age (Nueva Era) le hace ver en Dios, no al Padre que Cristo nos ha venido a revelar, no a uno Dios como persona, sino un Dios impersonal, un Dios “energía”, una especie de energía cósmica universal. Siendo Cristo para este pensamiento un sabio más que ha encontrado primero que nosotros el camino a la divinidad, hacia una Nueva Era.

Hoy La Nueva Era (conocida también como New Age) es una de las más grandes herramientas que utiliza el enemigo para atacar la fe cristiana, buscando por medio de sincretismos religiosos inducir a los creyentes a cada uno por separado buscar y labrar su propio camino a la divinidad, es un supermercado espiritual donde el creyente cree lo que quiere creer, no hay bien, no hay mal, todo es relativo. Para la New Age los problemas no están allí, todo depende de cómo lo veas. Es lo que llamaríamos un anestésico de la conciencia, tenernos a todos tontos para que no estemos alerta, prevenidos, velando, porque no sabemos el día ni la hora.

Y aunque la victoria de la Iglesia de Cristo está asegurada, por la promesa de Cristo de que las puertas del hades no prevalecerán contra ella: ¿Cuántas bajas tendremos en cada batalla? ¿Cuantas personas serán arrastradas en cada una de estas etapas del plan del enemigo?

“Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.” Mateo 16,18

Por Ing. José Miguel Arráiz

http://www.apologeticacatolica.org/Protestantismo/General/Prote03.htm

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