martes, 15 de diciembre de 2009

Esquela por niños abortados: Campaña "Santos Inocentes"


El lunes 28 de diciembre la Iglesia Católica conmemora la fiesta de Los Santos Inocentes. En este día, ya desde el siglo VI, la liturgia de la Iglesia nos recuerda la terrible injusticia sufrida por los más inocentes, la gran matanza de niños que ordenó hacer el Rey Herodes. Con ella pretendía matar al niño Jesús, por temor a que este nuevo «Rey», nacido en Belén, pudiera arrebatarle el trono (Mateo 2,13-20).

Pero dos mil años después, asistimos, atónitos, a una situación semejante y ante la cual, las personas de bien nos vemos como aquellas indefensas madres que no pudieron hacer nada por proteger la vida de sus hijos frente a aquella terrible injusticia. Y aún peor. Podemos contemplar con tristeza cómo son las propias madres las que, en muchos casos engañadas, presionadas o confundidas, son [b]las que piden que sus hijos sean asesinados en su propio seno.

Los llaman “hijos no deseados” pero no nos dejan la posibilidad a los demás de que podamos conocerlos y amarlos. De ellos nadie publicará una esquela ya que no nos han dado la oportunidad de que sean nuestros “seres queridos”.

Pero estos niños no nacidos, aunque no los hayamos podido conocer en persona, son los santos inocentes de hoy, los mártires de nuestro tiempo.

Sería muy bueno que respondiendo a esta invitación, consiguieran que el 28 de diciembre, en periódicos de muchos lugares del mundo, se publicaran esquelas de difuntos por los millones de niños abortados, como multitud incontable de oraciones que suban a Dios como el incienso, en favor de los niños asesinados, de quienes los mataron y de todos los que están en riesgo ser víctimas del aborto, tanto las madres angustiadas como los hijos que viven en sus entrañas.

La idea original fue extraída de: http://infocatolica.com

Pero que la religión no sea obstáculo, los invitamos a que apoyen esta iniciativa de la forma en que mejor puedan, es un deber moral. Coloquen esto en sus páginas, blogs, en donde quieran, pero por el amor de Dios, háganlo.

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