viernes, 29 de mayo de 2009

El padre Cutié ha abandonado a sus fieles, pero la Iglesia no los abandona

MIAMI, viernes 29 de mayo de 2009 (ZENIT.org).- Si bien el sacerdote Alberto Cutié ha abandonado a sus fieles al anunciar su paso a la Iglesia Episcopal tras romper el celibato, el arzobispo de Miami asegura que la Iglesia católica no los abandona.
Monseñor John C. Favalora emitió este jueves una declaración en la que confiesa su decepción ante este paso anunciado por el antiguo párroco de Saint Francis de Sales y director general de Radio Paz.

Asimismo, el prelado expresa la herida al ecumenismo que ha provocado el obispo episcopaliano de Florida, al haber hecho del repentino cambio de religión del sacerdote un caso mediático, algo que la Iglesia católica en ese estado norteamericano siempre ha evitado en caso de conversión de pastores episcopalianos al catolicismo.
Cutié, quien tras la publicación de unas fotografías comprometedoras reconoció públicamente que tenía una relación con una amante, abandonó la Iglesia católica para ingresar en la Episcopal, según anunció este jueves el obispo de la Iglesia episcopal Leo Frade, cabeza de la diócesis del sureste de Florida.

No obstante, el sacerdote, de 40 años y de origen cubano, que ha manifestado la intención de casarse con su amante, asumirá la condición de laico y no de sacerdote, ya que el proceso para que un sacerdote católico se convierta en episcopal tarda al menos un año en completarse.
Tras mostrar su profunda decepción, monseñor Favalora explica en el comunicado que "de acuerdo a nuestro Derecho Canónico, con esta acción, el padre Cutié se separa a sí mismo de la comunión de la Iglesia Católica Romana (c. 1364, 1) al profesar fe y morales erróneas, y rehusar la sumisión al Santo Padre (canon 751)".

El arzobispo revela que con este gesto "el padre Cutié se destituye a sí mismo de la completa comunión con la Iglesia Católica y, por lo tanto, pierde sus derechos como clérigo. Los católicos romanos no pueden solicitarle los sacramentos al padre Cutié".
"Cualquier intento de su parte para administrar los sacramentos sería ilícito. Cualquier misa que celebre sería válida, pero ilícita, pues no reúne los requisitos para que un católico cumpla con su obligación. El padre Cutié no puede oficiar matrimonios válidos de católicos romanos en la arquidiócesis de Miami, o en cualquier otro lugar".

El arzobispo explica que "las acciones del padre Cutié no pueden ser justificadas a pesar de sus buenas obras como sacerdote".
"El padre Cutié habrá abandonado la Iglesia católica, les habrá abandonado a ustedes, pero yo les reitero que la Iglesia Católica jamás les abandonará. La arquidiócesis de Miami está aquí para ustedes", subraya el prelado.

El prelado concluye su comunicado rindiendo homenaje a los sacerdotes de la arquidiócesis de Miami, "y a todos los sacerdotes que viven y cumplen con fidelidad su promesa del celibato".
"Por su fidelidad a dicha promesa, reflejan con mayor claridad para el mundo a Cristo cuya entrega absoluta de sí mismo al Padre fue el amor puro y casto por sus hermanos y hermanas", concluye.

Fuente: http://www.zenit.org/article-31370?l=spanish

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