viernes, 30 de marzo de 2018

Viernes Santo 2018


Señor Jesús, hoy revivimos el dolor de tu muerte sintiendo nuevamente 
el dolor del impacto que ella tiene en nuestras vidas.
Gracias porque diste tu vida para salvarnos y sufriste para redimirnos.
En esta pequeña iglesia que es nuestro hogar,
queremos confiarte aquellos sufrimientos y penas 
que a veces no aceptamos con demasiado amor.
Debemos confesar avergonzados que frecuentemente
nos quejamos de las cruces que nos impone la vida familiar,
y no nos damos cuenta que deberíamos abrazarlas 
con el mismo amor que Tú lo hiciste.
Ayúdanos Señor, para que a ejemplo tuyo todo lo compartamos,
las alegrías y las penas, y tengamos siempre presente
que los sacrificios asumidos con amor conducen a la vida nueva
que conquistastes con tu resurrección.
Todo esto te lo pedimos animados por el ejemplo de tu madre,
la Virgen dolorosa, que supo acompañarte 
en el dolor y ahora está junto a ti,
donde vives y reinas por los siglos de los siglos, amén.



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