martes, 1 de junio de 2010

¿Donde Jesús llamó a Pedro "Papa"? II



Objeciones protestantes

Objeción #1: Cristo se refería a sí mismo o a la confesión de fe como la piedra sobre la que edificaría la Iglesia y no a Pedro.

Si bien podemos decir que sobre la fe de Pedro se edifica la Iglesia, no podemos desconocer que también Cristo se refería a Pedro aquí como la Piedra sobre la que la Iglesia es edificada. Hay que tener en cuenta que en ese momento Cristo está cambiando el nombre a Pedro para hacer un juego de palabras “Tu eres Pedro (Piedra) y sobre esta Piedra edificaré mi Iglesia”. No tendría sentido cambiar el nombre a Pedro por Piedra para luego referirse a “otra” piedra distinta de Pedro.

La frase en griego dice “ταυτη τη πετρα” ( “epi tautê tê petra” ). Aquí “epi” significa “sobre”, y “ tautê tê petra ” significa “sobre esta misma piedra”. Así, la frase sin el “tê” significaría solo “sobre esta piedra”, pero con el “tê” la construcción gramatical fuerza a identificar la piedra a la que se hace referencia (sobre la que se edifica la Iglesia), con la que se acaba de mencionar (Pedro). Así, es Pedro y no otra piedra a la que se refiere Cristo sobre la que se edifica la Iglesia.

Una explicación al respecto la da Robert A Sungenis:

“Es importante señalar que aquí Jesús elige la frase epi tautee tee petra (“sobre esta roca') más que la más ambigua redacción como epi tee roca ('sobre la roca') o epi petra (sobre una roca). Utilizando el artículo definido o indefinido podría parecer que señala a alguien más que a Pedro, mientras el adjetivo demostrativo tautee ('esta') es más probable que identifique a alguien en la inmediata proximidad gramatical al sustantivo 'roca'. La única otra roca que se ilustra en la inmediata proximidad es Petros ('Pedro') el cual es un nombre propio que significa 'Roca'....”
Traducido del comentario de Robert Sungenis en Jesús, Peter & the Keys, Butler, Dahlgren, Hess, pág. 23-24

Tomando esto en cuenta no tiene mucho sentido que alguien pretenda interpretar que Cristo quiso decir “Tu eres Pedro y sobre aquella piedra edificaré mi Iglesia”

Objeción #2: La palabra utilizada con Pedro (Petros) es distinta a la palabra utilizada para referirse a la piedra sobre la que se edifica la Iglesia (Petra), por tanto Cristo no se refería a Pedro como la Piedra.

Los protestantes suelen alegar que Petros hace referencia a una “piedra pequeña” mientras que “roca” hace referencia a una piedra grande o roca, sin embargo, hay poderosas razones para desechar ese argumento.

En primer lugar porque en griego koine (el idioma en que se encuentran los escritos neotestamentarios) ambas palabras (Petros y Petra) eran sinónimas. Para referirse a una piedra pequeña existe en griego otra palabra “lithos”, la cual es utilizada en la Escritura frecuentemente de este modo. Un ejemplo lo tenemos en Mateo 15,46

“quien, comprando una sábana, lo descolgó de la cruz, lo envolvió en la sábana y lo puso en un sepulcro que estaba excavado en roca (Petra); luego, hizo rodar una piedra (lithos) sobre la entrada del sepulcro.

En el texto griego para la palabra “roca” se utiliza “Petra” , pero para “piedra” se utiliza “lithos” y no “Petros”.

Otro ejemplo lo tenemos en 1 Pedro 2,8:

“Para vosotros, pues, creyentes, el honor; pero para los incrédulos, la piedra (lithos) que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido, en piedra (lithos) de tropiezo y roca (petra) de escándalo. Tropiezan en ella porque no creen en la Palabra; para esto han sido destinados. 1 Pedro 2,7-8

Aquí otra vez se utiliza la palabra lithos para referirse a una piedra pequeña (con la que se tropieza) y petra para una roca o piedra grande.

Otros ejemplos:

“y le dice: «Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: A sus ángeles te encomendará, y en sus manos te llevarán, para que no tropiece tu pie en piedra (lithon) alguna.» Mateo 4,6

"¿O hay acaso alguno entre vosotros que al hijo que le pide pan le dé una piedra (lithon);" Mateo 7,9

“Y Jesús les dice: "¿No habéis leído nunca en las Escrituras: La piedra (lithon)que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido; fue el Señor quien hizo esto y es maravilloso a nuestros ojos?” Mateo 21,42

Y así, en cada texto donde la Escritura hace referencia a una piedra utiliza la palabra “lithos”, mientras que cuando hace referencia a una roca utiliza “petra”, pero lo más importante es que Petros no se utiliza NUNCA en toda la Escritura para hacer referencia a piedra pequeña, sino solo exclusivamente como nombre propio de Pedro. De querer el texto griego diferenciar entre Pedro y la Piedra sobre la que se edifica la Iglesia bien pudiera haber utilizado “Lithos” para Pedro, pero no lo hace.

Y si con Pedro el texto griego se utiliza “Petros” y no “Petra” es porque a diferencia del arameo, el griego si cuenta con géneros y no era posible asignar un nombre propio de género femenino a una persona de género masculino (Seria tan incoherente como llamar a un hombre en español “Petrina” o “Petronila”). Este hecho lo han reconocido inclusive numerosos eruditos protestantes entre los cuales podemos contar D.A. Carson, R.T. France, Oscar Cullmann, Herman Ridderbos, Craig Blomberg, William F. Albright, C.S. Mann, Craig S. Keener, Francis Wright Beare, Eduard Schweizer, Ivor H. Jones, M. Eugene Boring, Thomas G. Long, Richard B. Gardner entre otros (más detalles AQUI)

Pero quizá lo que hace esta objeción más inverosímil es que hay evidencia suficiente para pensar que Cristo dijo esas palabras no en griego sino en arameo. Prueba de esto lo tenemos en Juan 1,42 donde San Juan nos narra que el nombre dado a Pedro fue Cefas:

“Y le trajo a Jesús. Y mirándole Jesús, dijo: Tú eres Simón, hijo de Jonás; tú serás llamado Cefas (que quiere decir, Piedra).” Juan 1,42

Cefas (en griego Κηφᾶς = Kēphas) es una translitetación de la palabra aramea Kēphas (roca). Pedro es llamado a lo largo de las epístolas de Pablo repetidas veces por este nombre, lo que no tendría sentido si realmente no hubiera sido ese el nombre dado a él por Jesús.

“Me refiero a que cada uno de vosotros dice: «Yo soy de Pablo», «Yo de Apolo», «Yo de Cefas», «Yo de Cristo»”.1 Corintios 1,12

“..ya sea Pablo, Apolo, Cefas, el mundo, la vida, la muerte, el presente, el futuro, todo es vuestro” 1 Corintios 3,22

“¿No tenemos derecho a llevar con nosotros una mujer cristiana, como los demás apóstoles y los hermanos del Señor y Cefas?” 1 Corintios 9,5

“... se apareció a Cefas y luego a los Doce” 1 Corintios 15,5

“...subí a Jerusalén para conocer a Cefas y permanecí quince días en su compañía” Gal 1,18

“...Santiago, Cefas y Juan, que eran considerados como columnas...” Gálatas 2,9

“Mas, cuando vino Cefas a Antioquía, me enfrenté con él cara a cara, porque era digno de reprensión.” Gálatas 2,11

“Pero en cuanto vi que no procedían con rectitud, según la verdad del Evangelio, dije a Cefas en presencia de todos: «Si tú, siendo judío, vives como gentil y no como judío, ¿cómo fuerzas a los gentiles a judaizar?»” Gálatas 2,14

Así, si Jesús llamó a Pedro “ Kēphas” debió decir “Tu eres Kēphas y sobre esta Kēphas edificaré mi iglesia”, y allí Pedro figura sin lugar a dudas como la misma piedra sobre la que se edifica la Iglesia.

Hay que señalar que Kēphas significa “roca” en arameo, y este idioma para hacer referencia a una simple piedra existe otra palabra “evna”. De Cristo querer dar a Pedro el nombre de una piedra “pequeña” y no una roca le hubiera llamado “Evna” y no “ Kēphas”.

Pero no solo hay evidencia suficiente para pensar que Cristo pronunció Mateo 16,18 en arameo, sino que inclusive todo el evangelio de Mateo fue escrito en dicha lengua.

Quizá la más contundente es el testimonio unánime de la Iglesia primitiva sobre el origen de este evangelio. El más antiguo lo tenemos de la mano de San Papias, un discípulo directo del apóstol San Juan (Según San Ireneo de Lyon). Su testimonio lo recoge Eusebio en História Eclesiástica:

“Esta es la referencia de Papías a Marcos. De Mateo tenía esto que decir: Mateo recopiló los dichos [logia de Cristo] en lengua hebrea, y cada uno los traducía lo mejor que podía”
Eusebio, Historia de la Iglesia, Paul L. Maier, pág. 129.

Nota: Paul L. Meier (historiador protestante) aclara respecto a lo anterior que cuando se refiere a lengua hebrea probablemente lo que se designa es arameo, como en el Nuevo Testamento.

Otro testimonio casi tan antiguo lo tenemos de la mano de San Ireneo de Lyon (discípulo de San Policarpo, quien fue a su vez discípulo de Juan y compañero de Papías)

“Mateo, (que predicó) a los Hebreos en su propia lengua, también puso por escrito el Evangelio, cuando Pedro y Pablo evangelizaban y fundaban la Iglesia. Una vez que éstos murieron, Marcos, discípulo e intérprete de Pedro, también nos transmitió por escrito la predicación de Pedro. Igualmente Lucas, seguidor de Pablo, consignó en un libro «el Evangelio que éste predicaba»”
Ireneo de Lyon, Contra las herejías 3.3.1

Orígenes también da testimonio de esto, tal como recoje Eusebio:

“Aprendí por tradición que los cuatro Evangelios sólo son incuestionables en la Iglesia de Dios. El primero en ser escrito fue por Mateo, que había sido recaudador de impuestos pero que más tarde llegó a ser apóstol de Jesucristo, y que publicó en hebreo para los creyentes judíos...”
Orígenes, citado por Eusebio en Historia Eclesiástica.
Tomado de Eusebio, Historia de la Iglesia, Paul L. Meier, pag. 226

Y el mismo Eusebio declara lo mismo:

“Mateo predicó al principio a los hebreos, y cuando planeó ir también a otros, escribió su Evangelio en su propia lengua nativa para los que iba a dejar, llenando su escrito el vacío que dejaba su partida”
Eusebio, Historia de la Iglesia, Paul L. Meier, pag. 113.

San Atanasio en su sinopsis de la Sagrada Escritura afirma lo mismo:

“El evangelio de Mateo fue escrito por Mateo en dialecto hebreo, publicado en Jerusalén, y Santiago, el hermano del Señor hizo una traducción”
Cornelius
Cornelius A. Palide, The Great Commentary upon the Holy Scriptura, trans. Thomas W. Mossman, (London: John Hodges, 1893), p.xxxvii.

San Juan Cristósomo en su homilía sobre Mateo escribe:

“De Mateo nuevamente es dicho, que cuando aquellos que entre los judíos habían creido vinieron a él, al tener que dejarlos les escribió las mismas cosas que él les había hablado por palabra, él también compuso su evangelio en la lengua de los hebreos”
Homilies of St. John Chrysostom of the Gospel According to St. Matthew, in Philips Schaff, ed., Nicene and Post-Nicene Fathers-Chrysostom, vol. 10,(n.p.:Christian Literature Pub. Co. 1888; rep. Peabody, MA: Hendrickson, 1994),3

Epifanio de Salamina en su Panario escribe:

“Ellos tienen completo el evangelio de Mateo en Hebreo. Porque no hay duda que todavía está preservado por ellos en escritura hebrea, tal como fue originalmente escrito”
Epiphanius, Bishop of Salamis: Selected Passages, (New York: Oxford, 1990), 93

Pero si esto no fuera poco, San Jerónimo testifica que él mismo vio personalmente el evangelio de Mateo escrito en hebreo, de la cual había transcrito su propia copia. (The Great Commentary upon the Holy Scriptures, trans. Thomas W. Mossman, (London: John Hodges, 1893), p. Xxxvii).

San Agustín repite lo mismo:

“De los cuatro [evangelios], es verdad, solo Mateo es reconocido haber escrito en lengua hebrea, el resto en griego”
The Harmony of the Gospels, 1:1:4, in Philips Shaff, ed., Nicene nd Post-Nicene Fathers-Augustin, vol. 6, (n.p.: Christian Literature Pub. Co., 1888; rep. Peabody, MA: Hebdrickson, 1994,78)

Estas son solo algunos de tantos testimonios, y podríamos añadir a San Cirilo de Jerusalén, San Gregorio Nacianceno, y todos los escritores eclesiástico de la edad media repitieron que Mateo escribió en lengua hebrea (arameo).

La Enciclopedia Católica señala que todos los escritores eclesiásticos concordaron en que Mateo escribió su evangelio en hebreo (arameo), y afirmaron que el texto griego era una traducción del arameo (hasta Erasmo quien lo puso en duda). También es hoy aceptado, y no solo por los eruditos católicos. Oscar Cullman, conocido teólogo protestante suizo explica:

“La gran antigüedad y el origen palestino de la sección (Mateo 16,17 ff.) puede ser hoy considerada fuera de toda duda. Esto es mostrado por las grandes características linguísticas semítncas de esta sección... El paralelismo de las dos declaraciones: "Tú eres la roca, y sobre esta roca construiré...” muestra que la segunda roca no se refiere a nada distinta de la primera.Esto es más claro expresado en arameo donde la misma palabra kepha aparece en ambos lugares, a diferencia del griego...Así aquí el nombre y la cosa son exactamente idénticos. Por lo tanto, debemos suponer que la frase se acuñó originalmente en arameo”
Oscar Cullmann, Peter: Disciple, Apostle, Martyr, trans. Floyd V. Filson, (Philadelphia Westminster, 1953),185,206,185.

Conclusión

Los amigos protestantes que lean estas líneas deben saber que si todavía no entiende en donde la Escritura llama a Pedro “Papa”, “Jefe de los apóstoles”, o “infalible”, deben entender que los católicos tenemos razones muy bien fundadas tanto en la Escritura como en la Tradición para creerlo. Que no las compartan, no quiere decir que no existan, o que no sean válidas.


Bibliografía

Jesús, Peter & Keys, A Scriptural Handook on the Papacy, Butler, Dahlgren, Hess
Upon This Rock, St. Peter and the Primary of Rome in Scripture and the Early Church, Stephen K. Ray
El pontificado Romano en la historia, José Orlandis
San Jerónimo, Obras Completas II, Comentario a Mateo y otros escritos, BAC 624
Eusebio, Historia de la Iglesia, Paul L. Maier
The Church Fathers Were Catholic, Dave Armstrong

http://www.apologeticacatolica.org/Primado/PrimadoN25.html

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