viernes, 5 de octubre de 2012

MENSAJE DE MONS. MARIO MORONTA, OBISPO DE SAN CRISTÓBAL, CON MOTIVO DE LAS ELECCIONES EN VENEZUELA

A todos los miembros del pueblo de Dios y hombres y mujeres de buena voluntad ¡Salud y paz en Jesús el Señor!

Dentro de pocos días tendremos la oportunidad nuevamente de acercarnos a las mesas electorales para decidir quién será el próximo Presidente de la República. Como en otras ocasiones, se trata de un evento de suma importancia que requiere la animada participación de todos los ciudadanos. Es un derecho y un deber, como lo estipula la Constitución Nacional. Para los cristianos es una forma de manifestar no sólo participación en el acontecer nacional sino de sentirnos comprometidos con el futuro de la patria. Por eso, además de hacer realidad nuestra participación, es un acontecimiento que requiere sea acompañado por nuestra oración y por una conducta que exprese los criterios del evangelio guiados por la ley del amor: el respeto a los demás y a sus opiniones, la edificación de la paz y la convivencia fraterna, entre otros.
En comunión con el Presbiterio Diocesano, invitamos a todos los hombres y mujeres de buena voluntad y a los creyentes miembros de la Iglesia a que acudan el próximo 7 de octubre a las mesas electorales para que, en conciencia y mirando el bien de la patria, puedan elegir a quien consideren que debe ser el Presidente de la República para el próximo período constitucional. Se trata de una jornada importante a la que debemos acudir con total espíritu cívico.

Todos los ciudadanos esperan que las autoridades electorales, y lo mismo aquellas que tengan que ver con el desenvolvimiento del proceso eleccionario, actúen con diligencia y dedicación, a fin de que el proceso se realice de la manera más expedita y serena. Al final, la espera de los resultados debe ser serena y evitando todo tipo de rumores que puedan entorpecer la sana convivencia de los ciudadanos. De igual modo, que los resultados sean respetados por todos: al final no debe haber ni vencedores ni vencidos, pues sólo uno debe ser el que gane; es decir, el pueblo venezolano, sin distinción de ningún tipo. Por eso es importante que, con el sentido de la fraternidad que distingue a los venezolanos, no se produzcan actos contrarios a la paz social ni situaciones que puedan desdecir de la conducta de los ciudadanos.

Acompañamos los días que restan de campaña, así como el día de las elecciones y los días posteriores con nuestra oración por Venezuela. Pedimos a todos los creyentes que intensifiquen su oración al Dios de la vida y del amor que se manifiesta por nuestra caridad. No olvidemos tampoco que cualquiera que sea el resultado, fruto de la decisión soberana de los ciudadanos, no nos eximirá de seguir anunciando el Evangelio de Jesús ni de edificar su Reino de Justicia, Paz y amor.

San Cristóbal, 29 de septiembre del año 2012.

Tomado de: http://www.cev.org.ve/noticias_det.php?id=3786

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