viernes, 27 de agosto de 2010

El catolicismo en Tolkien V


El Retorno del Rey, tercera parte del libro, abre con Gandalf y Pippin a galope tendido a Minas Tirith, ciudad principal del Reino de Gondor, para avisar del ataque inminente de las fuerzas del Señor Oscuro. Denethor II, el padre de Boromir y Faramir, es el Senescal de Gondor, y está destrozado por haber tenido las noticias nefastas de la muerte de su querido Boromir, a quien prefería sobre su hijo menor, Faramir. Es que lo había enviado al Concilio de Elrond para averiguar acerca del Anillo Único que supuestamente había sido encontrado, pues quería llevárselo a Minas Tirith, para alejar el Anillo de Sauron. Denethor, siendo un hombre noble pero orgulloso, cae en el fatal error de querer combatir al Señor Oscuro con sus mismas armas. Este error hizo que Boromir cayera en la misma trampa. Hay una pugna entre Gandalf y Denethor, que tiene unas resonancias en la pugna histórica entre Iglesia y Estado; a saber, a Denethor sólo le preocupa el bien de Gondor, su interés es nacional, pero no se muestra muy solidario con los demás pueblos de la Tierra Media. Mientras que Gandalf ostenta unos atributos propios del Papado Romano, en el hecho de que no pertenece a ninguna nación y, en un sentido literal, es el indiscutible líder de todos los pueblos libres y fieles. Y esto es así porque siendo un mago sabio, (como los sabios Reyes Magos), su poder es “mágico” antes que temporal, al igual que el del Papa es “sacramental”. Como muy agudamente dice Charles A. Coulombe en un ensayo: A la afirmación {de Denethor} de que “no hay en el mundo en que hoy vivimos una meta más alta que el bien de Gondor”, Gandalf replica: “Yo no gobierno en ningún reino, ni en el de Gondor ni en ningún otro, grande o pequeño. Pero me preocupan todas las cosas de valor que hoy peligran en el mundo… Pues también yo soy un senescal”. Así podría haber hablado Bonifacio VIII a Felipe el Hermoso, San Gregorio VII a Enrique IV o Inocencio III al rey Juan. Y dicho sea, creo que así también ha hablado siempre nuestro buen Santo Padre, el Papa Juan Pablo II, en sus numerosísimos viajes apostólicos, en sus conversaciones y discursos a los investidos en autoridad.

Y a propósito de la visión católica del mundo, hemos de comprender que es, esencialmente, sacramental. En el corazón creyente de un católico, la misma vida es como una serie de milagros concatenados, signos o símbolos de la Providencia, cuya máxima expresión es Jesucristo en su Misterio Pascual: el Santísimo Sacramento del altar. Si el Hijo de Dios podría hacerse presente en el altar, por medio de unas palabras sagradas y unos gestos, no es para nada difícil pensar en magos, elfos, o en el cambio de las estaciones. Los críticos que no comprenden la estructura sacramental de la Iglesia, han visto a los sacramentos como “pura magia”, de ahí que la frase hocus pocus (=abracadabra) es una burla de las palabras empleadas en latín para consagrar el pan eucarístico: Hoc est Corpus meum (Esto es mi Cuerpo). Puede muy bien decirse que el efecto de la magia, empleada por los sabios magos o elfos, como cauce, e incluso causa, del bien, es en El Señor de los Anillos, el mismo que el de los sacramentos en la vida del católico devoto. Santo Tomás de Aquino, en su oración para después de la Comunión, pide que el Santísimo Sacramento sea una fuerte defensa contra los lazos de los enemigos, visibles e invisibles. Y San Buenaventura lo expresa así: fuente de vida, fuente de sabiduría y conocimiento, fuente de luz eterna. Dicho de otra manera, así como los sacramentos son los cauces de la Gracia en el mundo católico, así es la magia, usada por los sabios, el cauce de la Gracia en la Tierra Media.

Aragorn, heredero legítimo de Elendil e Isildur, con Legolas y Gimli, se adentran en el Paso de los Muertos para invocar a los que antaño habían jurado aliarse con Isildur, pero que se negaran, por lo quedaron condenados a vagar en una especie de purgatorio, hasta que prestaran alianza a su heredero que luego pudiese liberarles. Es parecido a Cristo que desciende al “lugar de los muertos” para liberar a los allí moraban. Mientras tanto, los Jinetes de Rohan, con el Rey Théoden a la cabeza, cabalgan hacia la sitiada ciudad de Minas Tirith a prestar auxilio. Éowyn, sobrina de Théoden, disfrazada de jinete, lleva a Merry, pues ambos quieren luchar también por los que aman. Éowyn es figura de las “mujeres fuertes” de la Sagrada Escritura, como Esther, Judit y Rut: audaces, valientes, determinadas e ingeniosas defensoras de sus pueblos en peligro. Pippin se hace servidor del Senescal de Gondor. Denethor revela que ha escrutado (indebidamente) un palantir, (una piedra vidente que se utilizaban para comunicarse sobre grandes distancias antiguamente), y ha visto solamente parte de toda la verdad que Sauron le ha permitido ver: los enormes ejércitos que estaban a punto de tomar y destruir la ciudad y al Reino de Gondor. Como los Jinetes de Théoden demoraban en llegar, Denethor cometió el terrible pecado de desesperar de la salvación. Y cuando regresa malherido su hijo Faramir, la desesperación le hace perder la cabeza, e intenta quemarse vivo con su hijo, aún vivo. Pippin intenta parar aquella locura, pero no puede, y va en busca de Gandalf, que está dirigiendo las defensas de la ciudad. Al enterarse de esta pésima noticia, Gandalf lamenta: Hasta en el corazón de nuestra fortaleza tiene el Enemigo armas para golpearnos: porque esto es obra del poder de su voluntad. Es decir, hasta donde nos creemos más fuertes, protegidos y seguros de nosotros mismos, también puede el Mal darnos una dura zancadilla. Faramir al fin puede ser rescatado, pero Denethor se inmola en la llama viva. La tragedia de Denethor es francamente triste: él no fue capaz de creer en otras posibilidades. Creía que era una locura que dos pequeños e indefensos hobbits llevasen el Anillo a Mordor, y al creer que ningún pueblo aliado vendría en ayuda y verse con pocas defensas, hizo caso a las medias-verdades de Sauron y desesperó. Gandalf había advertido a los suyos—y que es una magnífica lección para nosotros —que sólo puede desesperar aquel que sabe, más allá de toda duda, el desenlace final, pero nosotros no podemos desesperar, porque no podemos saber todas las posibilidades, por lo que el desenlace final es incierto— es una fuerte llamada a esperar, como Abrahán, contra toda esperanza.

Minas Tirith vive una situación desesperada de sitio, los incontables ejércitos de Sauron atacando ferozmente, los Nâzgul alados aterrorizando con gritos que hielan la sangre e infunden desesperación. ¡Por fin llegan los Jinetes de Rohan! Théoden es atacado por el Señor de los Nâzgul y muere, pero Éowyn y Merry muestran su valor al matar al mismísimo Señor de los Espectros. Aragorn y sus tropas también llegan y la gran batalla en los Campos del Pelennor alivia el sitio de Minas Tirith. Éowyn, Merry y Faramir son llevados a las Casas de Curación donde Aragorn da una muestra más de su realeza: las manos de un rey son manos que curan. Aragorn es una figura mesiánica, así como Cristo, Rey del Universo, muestra su misericordia, entre otras maneras, cuando sana a los enfermos, cuyos relatos leemos en los Evangelios. Una última deliberación entre Gandalf, Aragorn y compañía, deciden enfrentarse a Sauron a las mismas puertas de entrada a Mordor, y no ceden ante la desconsoladora evidencia de restos de la ropa de Frodo (cuando fue capturado en la Torre de Cirith Ungol) mostrados en manos de un siervo de Sauron. Puesto que sus tropas son insuficientes y están debilitadas, no tienen esperanza de ganar por la fuerza, no obstante siguen adelante contra toda esperanza para desviar la atención del Ojo de Sauron de otro movimiento dentro de su tierra negra: el de Frodo y Sam acercándose al Monte del Destino para arrojar el Anillo…

En narración paralela, el valiente y fiel Sam rescata a Frodo de las torturas de las que fue objeto su amo a merced de los orcos en la Torre de Cirith Ungol. La escena del rescate es conmovedora. Completamente agotados por todo lo que han pasado, con sed, luchando con la tierra absolutamente inhóspita de Mordor, con el Anillo que es cada vez más pesado e insoportable, Frodo y Sam van acercándose agónicamente a las Grietas del Destino. Podemos ver en el personaje de Frodo una figura del Siervo Doliente del Señor (Isaías) y, por tanto, figura de Cristo, pues como Cristo, Frodo entra en el corazón del reino enemigo para así destruirlo. Contemplamos el sacrifico voluntario de Frodo, aun hasta la muerte si fuera necesario, para que otros puedan vivir. Aunque no lo haya querido, lleva voluntariamente el peso del Anillo, como Cristo lleva voluntariamente el peso de la cruz. Y lo que más pesa a Frodo no es tanto el Anillo cuanto el peso insoportable de la malicia del Ojo de Sauron, así como lo que a Cristo le pesa no es tanto la cruz material, cuanto el peso de la malicia de nuestros pecados. Creo que eso precisamente lo vamos a ver con meridiana claridad en la película La Pasión de Cristo de Mel Gibson esta Semana Santa. El Señor Oscuro, con toda su malicia, tienta a los personajes a que se pongan el Anillo, para así encontrarlos y atraparlos. Así como Cristo resiste las tentaciones del diablo para que lo adore y gane así el dominio de todos los reinos de la tierra, enseñándonos cómo sofocar la fuerza del pecado, Frodo, advertido por Gandalf, conoce que utilizar el mal, incluso en la lucha contra el mal, es caer bajo la esclavitud del mal. Esto es un reflejo de la perspectiva cristiana de que el fin no justifica los medios. Incluso Sam, al contemplar la desolación de Mordor, siente la tentación de usar el Anillo para acabar con el Señor Oscuro y convertir aquellas tierras inhóspitas en un gran jardín, pues es lo más le gusta a Sam, como buen hobbit de la Comarca que es. Pero gracias a su sentido común, sensatez y entereza moral, sale airoso de la prueba. Tolkien nos advierte que la táctica del Mal es “entrar con lo nuestro, para salir con lo suyo”—de ahí su insidioso peligro. Gollum, que en varias ocasiones en que ha hecho peligrar la Misión por su codicia del Anillo, pudiendo haber sido matado por Frodo, de no ser por su piedad y misericordia, aún se obsesiona por arrebatar el Anillo. En estos momentos Gollum parece ya irredimible. Pero surge otra ocasión, aquí al final, en que “merece” ser eliminado, con criterios meramente humanos, pero ahora es Sam—que nunca se fiaba de Gollum—quien no es capaz de matar a aquella miserable criatura.

En un momento crítico, Frodo cae por agotamiento físico, moral y espiritual. Sam reconoce que la carga del Anillo la tiene que llevar Frodo, pues es él a quien la Misión ha sido encomendada. Que cada uno tiene que cargar con lo suyo. Pero eso no quiere decir que no haya nadie que nos pueda ayudar a llevar nuestras cargas, como tampoco Cristo estuvo completamente sólo mientras cargaba con su cruz. Sam es figura de Simón el Cirineo, aunque incluso algo más sublime, porque levanta a Frodo con Anillo y todo, y lo lleva a cuestas por la ladera del Monte del Destino, pero, curiosamente, la carga para Sam no le resultaba demasiado pesada. Cristo mismo nos ha prometido que quien cargue con su yugo, sobre todo por amor, verá que su carga es ligera. Se acercan al momento decisivo de arrojar el Anillo en el abismo de fuego donde fue forjado. Llegado la hora de la prueba máxima, ¡Frodo es incapaz de arrojar el Anillo! No he decidido hacer* lo que he venido a hacer. ¡El Anillo es mío! (I do not choose to do what I have come to do. The Ring is mine!) (*vs. He decidido no hacer… I do not choose to do…). Frodo reclama el Anillo para sí, haciéndose invisible, ante la mirada horrorizada e impotente de Sam. El Señor Oscuro advierte su mortal peligro al descubrir a Frodo, desesperadamente llama a sus Espectros, que están luchando contra la alianza de Aragorn y Gandalf frente a la Puerta Negra, y éstos vuelan a velocidad del viento hacia el Monte del Destino.

Es, sin duda alguna, el toque más brillante y magistral de Tolkien que Gollum (que Gandalf había presagiado tendría un papel que jugar aún en todo esto), aún más esclavizado por el Anillo que Frodo, se pelee con Frodo, arrancándole de un brutal mordisco el dedo, arrebatándole el Anillo, y en su delirio, dé un mal paso y caiga por el precipicio en el abismo de fuego. En su momento Frodo había salvado a Gollum del mal del Anillo, perdonándole la vida, y ahora es Gollum que, a pesar suyo, salva a Frodo del mal del Anillo, perdonándole su vida. Porque es una gran verdad, ciertamente, lo que canta el salmo 50: un corazón quebrantado y humillado, no lo desprecia el Señor. Un lucidísimo comentario de esta escena lo tenemos en Stratford Caldecott: Al borde mismo del éxito, adonde lo ha llevado su voluntad, el Portador del Anillo renuncia a su Búsqueda y reclama el Anillo para sí. Su libertad para arrojarlo al fuego ha sido minimizada por la tarea de llevarlo hasta el Monte del Destino. Lo que finalmente le salva, es en apariencia un accidente, en realidad la consecuencia directa de su anterior (y más libre) decisión de salvar la vida de Gollum, un acto de pura compasión. Por tanto, en cierto modo no es Frodo quien salva la Tierra Media, y mucho menos Gollum, que le arranca el Anillo de un mordisco y al hacerlo se precipita en el fuego. Tampoco es Sam, que ha aprendido la compasión de Frodo y sin el cual éste nunca habría alcanzado el Monte del Destino. El Salvador de la Tierra Media es Aquel que actúa a través del amor y la libertad de sus criaturas, que perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a lo que nos ofenden, utilizando incluso nuestros errores y los designios del Enemigo para causarnos bien. El final de El Señor de los Anillos es un triunfo de la Providencia sobre el Destino, pero también el triunfo de la Misericordia, en la cual el libre albedrío, auxiliado por la gracia, es plenamente vindicado. En términos cristianos, es una plegaria por la perseverancia en el bien obrar hasta el final, a que no sobreestimemos nuestra parte en la historia, y a que nos demos cuenta de que las cosas pequeñas pueden muy bien ejercer un impacto grande en el esquema general de las cosas. Es además una escenificación dramática del Padre nuestro: perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación, y líbranos del Mal. Si no hubiera sido por él, {Gollum}, Sam, yo no habría podido destruir el Anillo. Y el amargo viaje habría sido en vano, justo al fin. ¡Entonces, perdonémoslo! Pues la Misión ha sido cumplida, y todo ha terminado (cfr. Todo se ha cumplido (Jn 19, 30). Me hace feliz que estés aquí conmigo. Aquí al final de todas las cosas, Sam. Sauron es aniquilado, su fortaleza-torre de Barâd-dur se desploma, sus huestes se dispersan. El cataclismo en torno al Monte del Destino es tal que Frodo y Sam no esperan sobrevivir. Pero finalmente con la ayuda de las grandes águilas, son rescatados por Gandalf.

Para este “inesperado” final feliz —aunque en realidad no es el final, pues las grandes historias, nunca terminan, como veremos—. Tolkien acuñó un término —eucatástrofe— para describirlo. (Referencia a una carta suya en la que relata la inspirada predicación de su párroco sobre un niño cuyos padres habían ido a llevarle al Santuario de Lourdes, y que fue curado milagrosamente en el viaje de tren de vuelta). Se trata, pues, de un giro completamente inesperado en los momentos más oscuros y desesperados, con el que no debe contarse otra vez, siendo un destello de la victoria definitiva del mal, que hacen saltar las lágrimas. De este modo lo expresó Tolkien en un ensayo importante sobre la literatura: El nacimiento de Cristo es la eucatástrofe de la historia del Hombre. La Resurrección es la eucatástrofe de la historia de la Encarnación. Una historia que comienza y finaliza en gozo. Tolkien creía que esto era precisamente lo que un verdadero “cuento de hadas” debía reflejar. Es asimismo una apuesta decidida, como leemos en los Evangelios de que los últimos serán los primeros, por ensalzar a los humildes en la persona de los hobbits, sobre las potencias y potestades del mundo, pues hasta el más pequeño puede cambiar el curso del futuro. Aragorn es coronado por Gandalf y la paz que trae a su reino —porque has asumido el gran poder, y comenzaste a reinar (Ap 11, 17)— evoca la figura de Carlomagno, restaurador del Imperio, y al ser comparado con un árbol o retoño, prefigura un predecesor de Cristo, como lo es el Rey David. El florecimiento del Árbol Blanco de la ciudad de Minas Tirith es señal de tranquilidad para el reinado de Aragorn, presagia los siglos cristianos y es una señal de la victoria definitiva (escatológica) sobre el Mal.

La Biblia comienza con un jardín en el que se encuentra el árbol de la vida, y concluye con ese mismo árbol en la ciudad santa de la Nueva Jerusalén, la ciudad celestial. El emblema del estandarte de Gondor es, significativamente, un árbol rodeado de siete estrellas: figura de las siete estrellas que son los siete ángeles de las siete iglesias del libro del Apocalipsis. La ciudad de Minas Tirith simboliza la Iglesia militante que lucha en este mundo, y que presagia la hermosura de la Nueva Jerusalén celeste, como leemos en el Apocalipsis (22, 12-14): El Señor dice: Estoy a punto de llegar con mi recompensa y voy a dar a cada uno según sus obras. Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último, el principio y el fin. ¡Dichosos los que lavan sus vestidos para tener derecho al árbol de la vida y poder entrar en la ciudad por sus puertas!

El desenlace de El Señor de los Anillos después de la destrucción del Anillo tiene otro clímax en la progresiva purificación de la Tierra Media. Hay numerosas separaciones y la despedida de Bárbol es muy significativa: Es triste que sólo ahora, al final, hayamos vuelto a vernos. Porque el mundo está cambiando: lo siento en el agua, lo siento en la tierra, lo huelo en el aire. No creo que nos encontremos de nuevo… Pero Galadriel dijo: No en la Tierra Media… {pero} quizá volvamos a encontrarnos… en la primavera. ¡Adiós! Los miembros de la Comunidad del Anillo se separan: Gandalf se queda para ayudar en los comienzos del reinado de Aragorn, que se casa con el amor de su vida, con la princesa élfica Arwen, que voluntariamente renuncia a su vida inmortal para asumir una vida mortal; Legolas y Gimli se hacen cada vez más amigos, cuando tradicionalmente los Elfos y los Enanos tenían sus diferencias; Faramir, ahora príncipe de Ithilien, se casa con Éowyn, cuyo hermano Éomer sucede a Théoden como Rey de Rohan; y los Hobbits regresan a la Comarca. Pero el realismo de la Tierra Media muestra que, como en la vida misma, las cosas no pueden volver a ser como eran, los acontecimientos traumáticos y el paso del tiempo afectan y cambian las cosas y las personas, al igual que el pecado de Adán y Eva hace imposible un mundo antes de la Caída. Ni siquiera la Comarca es la misma, ni muchos menos Frodo, Sam, Merry y Pippin. Eso sí, Sam se casa con el amor de su vida: Rosie Coto. La Comarca tiene que ser saneada porque Saruman el mago no-tan-sabio, habiendo escapado de los Ents, ha querido hacer de las suyas e instaurar un régimen dictatorial que los hobbits tienen que prevenir con una revuelta.

Dos años y medio después de estos acontecimientos, Frodo siente cada vez más que ha sufrido demasiadas heridas demasiado profundas —la espada del Señor de los Nâzgul, la picadura de Ella-Laraña y el dedo arrancado, aparte de haber cargado con el peso del Anillo— que no puede quedar más en la Tierra Media. Que no hay vuelta posible a una situación anterior, porque hay cosas que ni siquiera el tiempo puede curar del todo. Con su tío Bilbo, ahora muy envejecido, se dispone a embarcarse en un navío desde los Puertos Grises, con los demás Portadores de Anillos —los Elfos Elrond, Galadriel, y con Gandalf—, a las Tierras Imperecederas de Oeste, el Reino Bendecido de los Elfos.

-¿A dónde va usted mi amo? —gritó Sam—
-A los Puertos, Sam —dijo Frodo—.
- Y yo no puedo ir.
–No, Sam. No todavía, en todo caso… También a ti te llegará la hora… No te entristezcas, Sam. No siempre podrás estar partido en dos. Necesitarás sentirte sano y entero por muchos años. Tienes tantas cosas de que disfrutar, tanto que vivir y tanto que hacer.
–Pero — dijo Sam, mientras los ojos se le llenaban de lágrimas —, yo creía que también usted iba a disfrutar de la Comarca, años y años, después de todo lo que ha hecho.
–También yo lo creía, en un tiempo. Pero he sufrido heridas demasiado profundas, Sam. Intenté salvar a la Comarca, y la he salvado, pero no para mí. Así suele ocurrir, Sam, cuando las cosas están en peligro: alguien tiene que renunciar a ellas, perderlas, para que otros las conserven. *(Referencia a Stª Bernadette de Lourdes).

Ya en los Puertos Grises, ante Sam, Merry y Pippin —todos ellos con lágrimas— Gandalf no nos dice a que no lloremos, pues no todas las lágrimas son amargas. ¡Ciertamente! En este sentido, recuerdo un día de clase en el Seminario, el profesor nos comentó que muchos jóvenes andaban aturdidos por los ruidos en sus vidas, porque lloraban poco… Frodo besa entonces a Merry, Pippin y a Sam, y sube abordo. Y fueron izadas las velas, y el viento sopló, y la nave se deslizó lentamente …internándose en la Alta Mar rumbo a Oeste, hasta que por fin en una noche de lluvia, Frodo sintió en el aire una fragancia y oyó cantos que llegaban sobre las aguas; y le pareció que… la cortina de lluvia gris se transformaba en plata y cristal, y que el velo se abría y ante él unas playas blancas, y más allá un país lejano y verde a la luz de un rápido amanecer. La escena evoca el libro del Apocalipsis: ¿Quiénes son éstos, vestidos de blanco, y de dónde han venido? Son los que vienen de la gran tribulación, y han blanqueado sus vestiduras en la Sangre del Cordero. Para Sam, Merry y Pippin, que quedan atrás —como nosotros— contemplando cómo el barco desaparece por el horizonte, la sensación de exilio es intensa. Se quedaron hasta bien entrada la noche, de pie, sin oír nada más que el suspiro y el murmullo de las olas sobre las playas de la Tierra Media, y aquel sonido les traspasó el corazón… y no hablaban. Sam al fin regresa a su familia en la Comarca y le esperan su esposa, Rosa, y Elanor, la primera de unos cuantos hijos e hijas. Y suspira: Bueno, estoy de vuelta…

Aunque El Señor de los Anillos termina con el eco de los ángeles (Ainur) evocando el exilio del hombre de la plenitud del amor, de la verdad y de la vida, más allá de la muerte, Tolkien añade un apéndice (Apéndice A, Un fragmento de la historia de Aragorn y Arwen…) que concluye con la impresión de que el regreso a nuestro verdadero hogar aguarda a aquellos que aceptan, aunque sea un “don amargo”, como Aragorn y Arwen, el “don de la muerte”. La muerte, como divino “castigo” por el pecado, es también un divino “don” si se acepta, pues su objetivo es la bendición final, que produce un mayor bien no alcanzable de otro modo. Esta “bendición final”, que podría interpretarse como una suerte de muerte para Frodo, en realidad no lo es, pues recordad que el “don de la muerte” no era el final de la vida en los planes del Creador, sino paradójicamente su transformación en plenitud. Así lo canta un prefacio de la liturgia de Difuntos (Prefacio I): … la vida de los que en ti creemos, Señor, no termina, se transforma… Gracias al corazón creyente de Tolkien, El Señor de los Anillos nos asegura que el último enemigo aniquilado será la muerte (I Cor 15, 26), por lo que no busquemos la felicidad plena en el misterio del tiempo, sino en la eternidad… Así se lo dice Aragorn a Arwen antes de dormirse en la muerte: Así parece {que la muerte es un don amargo}. Pero no nos dejemos abatir en la prueba final, nosotros que antaño renunciamos a la Sombra y al Anillo {el Diablo y al Pecado}. Con tristeza hemos de separarnos, mas no con desesperación. ¡Mira! No estamos sujetos para siempre a los confines del mundo, y del otro lado, hay algo más que recuerdos. ¡Adios!

{Conclusión} ¿Por qué la muerte es un “don” divino para los hombres mortales? ¡Porque Dios-Ilúvatar sabe que siglos después, su Hijo Jesucristo ofrecerá su propia muerte en cruz como don —para reparar el “castigo” de la muerte a causa del pecado de origen, ofrecerá su muerte como don de vida eterna— para nosotros! Así lo canta la liturgia de la Iglesia en Tiempo de Pascua (Prefacio I): Muriendo destruyó nuestra muerte, y resucitando restauró la vida… Así vivió Tolkien como católico convencido—y agradecido—de esta gran Buena Noticia. Incluso cuando tuvo que sufrir otra “pérdida irrecuperable” con la muerte de su querida Edith en 1971. Particularmente en sus últimos años, en aquella comarca tranquila, siempre paseando entre los árboles, siempre atento al susurro y al murmullo de las olas sobre las playas de la Tierra Media. Como dice el Evangelio, de la abundancia del corazón, habla la boca… y escribe la mano. No pudo menos que escribírnoslo de manera épica y conmovedora, antes de zarpar. No me cabe la más mínima duda de que cuando le llegó la hora de su propia muerte a los 81 años de edad, en aquel “rápido amanecer” —como lo fue también para Frodo— del 2 de septiembre de 1973, Domingo, día del Señor, día de nuestra alegría y nuestro gozo, Tolkien llegara a experimentar personalmente las palabras del salmo 62: Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo… para contemplar tu fuera y tu gloria…

El tiempo se nos acaba, pero porque se nos convertirá en eternidad. ¿Qué hacer con el tiempo que Dios nos ha concedido? Vamos peregrinando hacia la ciudad eterna, hacia una alegría más allá de nuestras lágrimas, a gozar de la Comunión de los Santos en la Nueva Jerusalén. A buen seguro, Tolkien ya esté allí. Pues bien sabía él lo de San Pablo (I Cor 2, 9): Ni ojo vio, ni oído oyó, ni vino a la mente del hombre, {¡ni tan siquiera la mente prodigiosa de Tolkien!} lo que Dios tiene preparado para quienes le aman. Que sea así para nosotros también, por las entrañas de misericordia de nuestro Dios…

Fuente. http://www.dor-lomin.org/trabajos/tolkien-catolicismo/tolkien_catolicismo.php

lunes, 23 de agosto de 2010

Nuestro credo


Creemos en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creemos en Jesucristo, su Único hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracias del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos. Subió a los cielos, y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creemos en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna.

El credo se divide en 12 artículos:

1° Art: "Creemos en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra."

a) Creemos: Ponemos nuestra Fe en que todo es verdad y una doctrina infalible, revelada por Dios.
b) Dios: ¿Quién es?
Es el ser infinitamente perfecto, creador de todo. Hay un solo Dios verdadero que premia a los buenos y castiga a los malos.
¿Cómo se puede probar la existencia de Dios por la razón?
1- Es la causa primera (nadie lo creo). Todo efecto tiene causa
2- La naturaleza tiene un orden
3- Todos los hombres, en la voz de la conciencia, saben lo que es bueno o malo. Esto es porque todos tienen un mismo creador.

Dios es:
Único: Porque si no sería contradictorio, no habría Dios verdadero.
Infinitamente grande.
Espíritu purísimo: No tiene cuerpo.
Un ser simplísimo: No tiene partes ni mezclas.
Eterno: Siempre existió, existe y existirá.
Inmutable: No cambia.
Infinitamente bueno (La suma bondad, todo lo bueno viene de Dios).
Omnisciente: Infinitamente sabio, conoce y sabe todo.
Omnipotente: Dios lo puede todo.

Atributos de Dios:
Santo: Ama la virtud y aborrece el mal.
Justo: Premia o castiga según las obras.
Misericordia: Va y busca al pecador, y lo perdona si se arrepiente de corazón.
Fiel: Cumple las promesas y amenazas que hace.
Inmenso: Esta en todas partes (no se puede medir); pero no todo es Dios. Esta en todos lados por escénica (todo su ser), por presencia (Todo lo ve y sabe) y por potencia (le da y conserva el ser).
Dios está en tres lugares en forma especial:
En el cielo.
El alma del Justo.
En el templo.

La Santísima Trinidad:
Dios es el principio de todo; y el fin de todas las cosas, son para él y su mayor gloria por lo que es Dueño y Señor de todas las cosas.
En Dios hay tres personas realmente distintas que son el verdadero y único Dios .
Las tres personas son:
Dios Padre, se le atribuye la omnipotencia (la creación).
Dios Hijo, se le atribuye la sabiduría y redención.
Dios Espíritu Santo, se le atribuye la bondad.

c) Creador:
Creo todo de la nada, lo creo por amor.
El hombre tiene una dignidad mayor porque tiene alma (es lo más importante que tiene el hombre). El alma tiene dos potencias:
1- Inteligencia: Para conocer la verdad.
2- Voluntad: Para amar y alcanzar el bien.
El hombre elige que hacer, los animales no, por eso somos libres.

2° Art.: "Creemos en Jesucristo, su Único hijo, Nuestro Señor..."


1- ¿Quién es Jesucristo? (SJ. 1, 1-16)
† † † En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. El estaba en el principio con Dios. Todo fue hecho por El, sin El nada se hizo. Cuanto ha sido hecho, en El es vida, y la vida es la luz de los hombres; la luz luce en las tinieblas, y las tinieblas no la sofocaron.
Hubo un hombre enviado de Dios, de nombre Juan. Este vino como testimonio, para dar testimonio de la luz, a fin de que todos creyeran por él. No era él la luz, sino el testimonio de la luz.
Existía la luz verdadera que, con su venida a este mundo, ilumina a todo hombre. Estaba en el mundo; el mundo fue hecho por El, y el mundo no lo conoció. Vino a los suyos, y los suyos no lo recibieron. A todos los que lo reciben les da el ser hijos de Dios; los que no nacieron ni de la sangre, ni de la voluntad de la carne, ni de querer de hombre, sino de Dios.
Y el Verbo se hizo carne, y habitó con nosotros, y nosotros vimos su gloria, gloria cual de Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Juan daba testimonio de El y gritaba: "Este es del que yo dije: El que viene detrás de mí ha sido antepuesto a mí, porque era primero que yo".

Tenía que salvar a la humanidad por lo cual tenia que ser hombre, pero como la dignidad de la ofensa se mide por la dignidad del ofendido la ofensa era infinita, entonces también tenia que ser Dios para que el padecimiento sea infinito.
En Jesucristo hay una sola persona, que es divina, y dos naturalezas, divina y humana; esta unión se llama Hipostática.

Dios de todo mal saca bien: Por el bautismo somos miembros del cuerpo místico de Cristo, la Iglesia, y por los méritos de Cristo tenemos más gracia que la que hubiéramos tenido sin pecado original.


2- ¿Porque la diversidad de nombres?
Principales títulos de Nuestro Señor:
Jesús: Significa "Dios salva". (Hechos 4,12; 9,14; Sgo 2,7; SJ 15,16; etc.).
Cristo: "Mesías = Ungido". Se ungía a los reyes, sacerdotes y algunos profetas, y su misión es
p; de sacerdote, profeta y rey.
Hijo de Dios: Este título se usaba para quienes tenían una filiación intima con Dios. (Lc 22,70;
p; Mt. 6,9).
Señor: Es el nombre con el cual Dios se reveló a Moisés. Representa su dominio sobre el
p; pecado, naturaleza, muerte, etc.

Razones de la divinidad de Cristo: (SJ 3,1-21)
- Las profecías de la sagrada escritura.
- Los milagros que hizo en confirmación de su divinidad.
- La resurrección de Jesucristo después de su muerte en Cruz.}
- La pureza de su doctrina y moral, dignas solamente de Dios.
- La fundación de la iglesia y su estabilidad a través de los tiempos, a pesar de las persecuciones de sus enemigos.

3° Art.: "...que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen..."

- El Espíritu Santo hizo la obra porque es bondad y amor. En el momento de la concepción ya existía antes sólo como Dios, en la concepción Jesús es engendrado, no creado, para ser también humano.
- San José solo es Padre adoptivo, lo crió.
- La madre es la Santísima Virgen María, la cual fue siempre virgen (antes, durante y después del parto).

4° Art.: "...padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado..."

Significa que Cristo nos redimió y para ello tuvo que sufrir mucho, aunque lo hizo por amor, y no podemos ignorarlo, no debemos ser desagradecidos. Esto ocurrió en la época de Pilatos, es real.

5° Art.: "...descendió a los infiernos, al tercer día resucito de entre los muertos..."

No se refiere al infierno sino al limbo de los justos, este era el lugar a donde, hasta nuestra redención, iban las almas de los que morían en gracia de Dios. Las puertas del cielo estaban cerradas por el pecado original y Cristo las abrió llevando a las almas justas.
Así se cumple la profecía que dice que "hasta los muertos les llegará la buena noticia".
La resurrección es verdad:
(Hechos 3,15; SJ 20, 19-29; Lc. 24,5-6).
Jesús se le apareció a numerosas personas luego de haber muerto y tenía un cuerpo glorioso. Podía comer y se lo podía tocar con lo cual tenia cuerpo; y propiedades del cuerpo glorioso como atravesar paredes.
Características del cuerpo glorioso:
1- Atravesar las paredes. Sutileza.
2- Agilidad (Iba a donde quería con solo pensarlo).
3- Impasible (Sin dolor).
4- Claridad (es como una luz que irradia el cuerpo).
Esta resurrección no es igual a las del evangelio (SJ 11,38-44) hechas por Cristo, sino eterna por eso toma el cuerpo glorioso. La única persona con este cuerpo es Cristo ya que el resto lo tendrá al fin del mundo.
La divinidad de Jesús estaba con el alma y el cuerpo, al resucitar se une el cuerpo y alma humano ya que la divinidad no se puede dividir.

6° Art.: "...subió a los cielos, y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso."

- Subió a los cielos en la ascensión.
- Esta a la derecha porque tiene la misma gloria.

¿Para que subió a los cielos?
1°- Para tomar posesión del reino que conquisto con su muerte.
2°- Para prepararnos un lugar en la gloria.
3°- para ser mediador y abogado delante del Padre eterno.

Jesús como naturaleza humana está en el cielo y en la eucaristía; y con naturaleza divina en todas partes (porque es Dios). La ascensión a los cielos fue por sus propios medios, porque él quiso y tenía el poder para hacerlo. En cambio la Virgen María fue llevada por los ángeles, por eso se la llama asunción.

7° Art.: "Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y muertos."

Vivos y muertos quiere decir buenos y malos. (Ecle 7,40).
Acuérdate de los novísimos o postrimerías y no pecarás; estos son:
1- Muerte: Ocurre cuando el alma se separa del cuerpo. A todos nos va a tocar, igual que el juicio, pero no sabemos cuándo por lo que hay que vivir siempre bien.
2- Juicio: Ocurre inmediatamente después de la muerte; hay que pensar cómo vivimos ya que se nos va a juzgar según nuestras obras y la sentencia será infierno o cielo eternamente.
Habrá 2 juicios:
Particular: después de muertos.
Final: Se confirma la sentencia y se hace pública, este será al fin del mundo.
3- Infierno: En él hay sufrimiento por siempre, hay 2 tipos de penas:
Espirituales: del alma (Ej. privarse de ver a Dios).
Corporales: del cuerpo (Ej. el fuego).
4- Cielo: Van las almas que mueren en gracia de Dios o las que han purgado, en el purgatorio, las penas de sus pecados. El purgatorio es temporario y el cielo eterno, donde lo más importante es ver a Dios.

El limbo de los niños: Sin bautismo no se puede ir al cielo y sin uso de razón no se puede condenar, por eso existe el limbo de los niños (menores de 7 años aproximadamente) para los que mueren sin ser bautizados.
Fin del mundo: Cristo vendrá a juzgar a los vivos y muertos al fin del mundo, donde confirmará la sentencia particular. Aunque hay señales remotas (Apostasía general, predicación del evangelio por todo el mundo) y cercanas (Conversión de los Judíos, anticristo y cataclismos) en la biblia no se sabe cuándo será por eso como dijo Cristo hay que: "Velad y orad".


8° Art.: "Creemos en el Espíritu Santo,..."

Es la 3° persona de la Santísima Trinidad, que es tan verdadero Dios como el Padre y el Hijo. Se le atribuye la santificación de las almas y la dirección de la Iglesia. Éste bajo en pentecostés sobre los apóstoles y la iglesia (Hechos 2,1-4).
Los dones no dependen del hombre, aunque éste debe pedirlos y una vez recibidos usarlos, sino del espíritu Santo que los infunde. Los infunde en nosotros para aumentar nuestras virtudes.

9° Art.: "...la Santa Iglesia Católica,..."

Creemos en la Iglesia Católica que fue fundada por Cristo. Esto incluye al Papa que posee infalibilidad (no se puede equivocar) en temas de religión y costumbres, y el magisterio de la Iglesia que es la encargada de formular los preceptos, estudiar la palabra de Dios, los misterios, establecer los dogmas, beatificaciones y todos los asuntos de relacionados con la religión. Al estar integrada por personas es de suponer que no es perfecta y tiene errores pero nunca importantes como beatificar a alguien que no es santo, confundir un dogma, etc. ya que Dios la asiste como el mismo lo dijo.

Y llegándose Jesús, les habló diciendo: "Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y enseñad a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo cuanto yo os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo ". (Mt. 28, 18-20)

10° Art.: "...la comunión de los santos,..."

No importa donde estemos, las almas de los integrantes de la Iglesia forman un cuerpo cuya cabeza es Cristo. Estamos todos unidos y debemos orar los unos por lo otros. Estando en la tierra debemos rezar por nuestro prójimo y las almas del purgatorio; las almas que están en el cielo no necesitan de nuestra oración aunque pueden interceder por nosotros, claro está que solo interceden ya que solo Dios tiene "poder" de hacer lo que quiere. Las almas del infierno no tienen salvación posible, lamentablemente están perdidas eternamente.

11° Art.: "...el perdón de los pecados,..."

Nadie es perfecto y la mayoría algo mal ha hecho pero no importa la gravedad ya que si estamos realmente arrepentidos y nos acercamos a Dios para servirle en adelante todo nos perdonará porque su misericordia es infinita. Para ello el mismo Jesús creó el sacramento de la confesión.

12° Art.: ";... la resurrección de la carne y la vida eterna."

La muerte no es definitiva, no solo perdura el alma que va al cielo, purgatorio o infierno según sus actos sino que al fin del mundo Cristo vendrá a juzgar a los vivos y muertos y quienes merecieron el cielo, y el purgatorio ya que este es un paso previo para purificar al alma, resucitaran y tendrán un cuerpo glorioso como el de Jesucristo luego de su resurrección. El cuerpo glorioso ya se explico en el artículo 5°.

sábado, 31 de julio de 2010

OSMTJ-Venezuela Tenemos nuevo Comendador!


La encomienda Templaria de Venezuela se llena de júbilo al anunciar el nombramiento de Fr+ Guillermo Marconi como nuestro nuevo Comendador, siendo él un ciudadano y católico ejemplar; fiel defensor de cada uno de los miembros de la iglesia católica, desde los más bajos a los más altos, luchador social incansable y caballero comprometido con los valores de occidente. El nombramiento fue llevado a cabo por parte de los miembros de nuestra propia encomienda a través de elecciones libres (Autorizadas y abaladas por el visitador Magistral Fr.+ Fidel Rey de Castro) celebradas el pasado sábado 24 de Julio. Nosotros, los hermanos de la encomienda venezolana, no podemos hacer más que alegrarnos ante esta buena noticia, que estamos seguros será seguida por otras muchas tan alegres como esta. Extendemos así nuestro unánime apoyo y los más sinceros deseos de que su gestión sea del agrado de Dios y de gran provecho para nuestra hermandad.

Non Nobis

viernes, 30 de julio de 2010

Rezar por la paz entre Colombia y Venezuela, alienta Arzobispo de Caracas


El Arzobispado de Caracas con el Cardenal Jorge Urosa a la cabeza junto con sus obispos auxiliares, instó a rezar por la paz entre Venezuela y Colombia luego de la ruptura de relaciones entre ambas naciones.

El comunicado señala que "por la grave denuncia formulada por el Gobierno de Colombia y la ruptura de las relaciones con esa nación por parte del Presidente Hugo Chávez, se ha producido una situación crítica que, entre otras cosas, afecta gravemente a muchísimas personas en ambas naciones, especialmente los habitantes de la frontera colombo-venezolana".

"Como ciudadanos venezolanos apoyamos la soberanía nacional, deploramos esta compleja situación, y hacemos votos para que pronto, y con la mediación de varios organismos internacionales y de mandatarios amigos, se puedan resolver las graves dificultades que han llevado a la ruptura de las relaciones entre ambas naciones".

Por ello, el Cardenal y sus obispos alientan a "todos los fieles de la Arquidiócesis de Caracas a orar a Nuestro Señor Jesucristo, Rey pacífico, para que, con la búsqueda de la verdad y de la paz, se restablezca un diálogo provechoso entre ambas partes, se aclaren los puntos en discusión, y se normalice la convivencia entre nuestras naciones hermanas".

http://www.aciprensa.com/noticia.php?n=30467

jueves, 29 de julio de 2010

Quien reza, “nunca reza solo”, asegura Benedicto XVI

CASTEL GANDOLFO (ZENIT.org).- "Quien reza nunca reza solo", aseguró este domingo Benedicto XVI, aclarando que la oración de cada creyente se une a la oración de la Iglesia.

El pontífice meditó este domingo junto a los peregrinos congregados en la residencia pontificia de Castel Gandolfo en el pasaje evangélico de la liturgia de este día, solemnidad del apóstol Santiago, en el que el evangelista Lucas presenta cómo Jesús enseñó el Padrenuestro.

"Nos encontramos ante las primeras palabras de la Sagrada Escritura que aprendemos desde niños. Se imprimen en la memoria, plasmando nuestra vida, nos acompañan hasta la última respiración", constató el Papa.

"Cada vez que rezamos el Padrenuestro, nuestra voz se entrecruza con la de la Iglesia, pues quien reza nunca reza solo", aseguró el pontífice.

Por eso, dijo citando la Carta sobre algunos aspectos de la meditación cristiana que publicó en 1989 la Congregación para la Doctrina de la Fe, cuando el cardenal Joseph Ratzinger era su prefecto: "Todo fiel tendrá que buscar y podrá encontrar en la verdad y riqueza de la oración cristiana, enseñada por la Iglesia, su propio camino, su propia manera de oración... se dejará por tanto conducir... por el Espíritu Santo, que le guía, a través de Cristo al Padre".

El obispo de Roma también citó a santa Teresa de Ávila, cuando invitaba a sus hermanas a suplicar a Dios "que nos libere de todo peligro para siempre y que nos aleje de todo mal. Y por más imperfecto que sea nuestro deseo, esforcémonos por insistir en nuestra petición. ¿Qué nos cuesta pedir mucho, dado que nos dirigimos al Todopoderoso?".

El Santo Padre aclaró que cuando uno reza no está elevando una petición "para satisfacer los propios gustos, sino más bien para mantener la amistad con Dios, quien, como dice el Evangelio, 'dará el Espíritu Santo a aquellos que se lo pidan'".

"Lo han experimentado los antiguos "padres del desierto" y los contemplativos de todos los tiempos, convertidos, por la oración, en amigos de Dios"

Al final del Ángelus, dirigiéndose a los fieles polacos, les recordó que en la oración "se manifiesta nuestra fe y nuestra confianza en la Divina Providencia. Acordémonos de la oración, ya sea durante el cansancio de nuestro trabajo cotidiano, ya sea en los momentos de descanso de nuestras vacaciones".

http://www.zenit.org/article-36167?l=spanish

martes, 27 de julio de 2010

Sin quererlo, Stalin impulsó la Iglesia en Kazajstán


KARAGANDA, domingo, 25 de julio de 2010 (ZENIT.org).- La obligación de esconderse de las autoridades comunistas para asistir a misa enseñó al obispo auxiliar de Karaganda cuando era aún un niño un respeto especial por la Eucaristía.

Monseñor Athanasius Schneider es el secretario general de la Conferencia Episcopal de Kazajstán y autor del libro "Dominus Est - Es el Señor: Reflexiones de un obispo de Asia Central sobre la Sagrada Comunión" ("Dominus Est - It is the Lord: Reflections from a Bishop in Central Asia on Holy Communion" (Newman House Press, 2009), en el que medita sobre cómo recibir la Eucaristía con reverencia.

Nació en Kirguistán, donde sus padres alemanes habían sido exiliados por el régimen comunista. En 1973, emigró a Alemania, y pronto pasó a Austria para entrar en el monasterio de los Canónigos Regulares de la Santa Cruz.

Monseñor Schneider ha enseñado teología en el Seminario María, Madre de la Iglesia de Karaganda desde 1999. Su ordenación episcopal tuvo lugar en Roma el 2 de junio del 2006.

En esta entrevista comparte su experiencia sobre la Iglesia católica cuando vivía bajo el régimen comunista, el camino que le llevó a su actual nombramiento, y las necesidades de la comunidad católica en Kazajstán.

--Cuando oímos hablar de Kazajstán, no pensamos necesariamente en católicos pero, de hecho, la Iglesia católica tiene profundas raíces en Kazajstán. ¿Puede hablarnos un poco sobre la historia de la Iglesia católica en Kazajstán?

--Monseñor Schneider. Sería más exacto decir que el cristianismo, no la Iglesia católica, tiene raíces muy profundas.

Incluso en los siglos III y IV había señales de cristianos en Asia Central, y en la Edad Media había incluso misioneros de rito latino, pero la gran presencia de cristianos y especialmente de católicos está ligada al régimen de Stalin.

En los años treinta, Stalin deportó a millones de europeos a Kazajstán; y Kazajstán se convirtió en un gran campo de concentración durante aquellos tiempos, y allí aparecieron de manera repentina casi medio millón de católicos.

Fue, sin embargo, una situación de sufrimiento y la Iglesia tuvo que vivir de modo clandestino.

--Usted es de origen alemán. ¿Cómo llegó a Kazajstán?

--Monseñor Schneider: Mis padre eran de los asentamientos alemanes en el Mar Negro, cerca de Odessa, y al final de la Segunda Guerra Mundial, el ejército alemán llevó a todos estos alemanes, trescientos mil, a Berlín para protegerlos de los rusos.

Y cuando el ejército ruso ocupó Berlín se llevó a esta gente como "trabajadores forzados" a tres lugares: Kazajstán, Siberia y los Montes Urales.

Mis padres fueron enviados a los Urales, donde fueron obligados a trabajar, y es un milagro que sobrevivieran. Cuando fueron liberados se trasladaron a Asia Central, que formaba parte de la Unión Soviética, en la República de Kirguistán, una pequeña república cercana a la frontera china, justo por debajo de Kazajstán.

Allí nací y pasé mi niñez. Luego fuimos de Kirguistán a Estonia, que todavía era parte de la Unión Soviética. Allí viví cuatro años.

Teníamos una iglesia que estaba a cien kilómetros y teníamos que recorrer esos cien kilómetros para ir a la Santa Misa.

--¿Cien kilómetros cada domingo?

--Monseñor Schneider: Una vez al mes, porque era demasiado caro para nosotros. Éramos cuatro hijos y nuestros padres.

--¿Cómo iban? ¿En coche?

--Monseñor Schneider: En tren. Pero incluso así era peligroso, porque, durante aquellos tiempos, el gobierno comunista prohibía a los niños participar en la Santa Misa.

Sólo se permitía ir a los adultos, pero nosotros éramos cuatro hijos y, por ello, mis padres tomaban el primer tren por la mañana cuando todavía era de noche de manera que no fuéramos visibles para los demás. Para mí aquel primer tren es inolvidable.

Yo era un niño de entre 10 y 12 años, y estas excursiones y viajes para ir a Misa eran inolvidables. Y luego volvíamos tarde en el último tren, de noche.

Estos domingos los pasábamos con el sacerdote de nuestra parroquia que tenía sólo una pequeña habitación --no una casa sino sólo una pequeña habitación--: tenía su cocina, su dormitorio y su biblioteca, en una habitación. Pasábamos el tiempo allí, porque éramos la familia que venía de lejos.

Allí hice mi primera confesión y mi primera comunión con este santo sacerdote que había estado preso antes en Karaganda.

--Al entrar a la vida religiosa, usted estuvo en Brasil y su superior le envió a Roma para profundizar sus estudios: un doctorado en patriología. Durante su estancia en Roma, usted fue nombrado consejero general de la orden, y siempre soñó con volver a Brasil cuando acabara su mandato. Pero luego, usted ha acabado en un sitio distinto, ¿qué significó este cambio en su vida?

--Monseñor Schneider: Sí, alguien me dijo que había un sacerdote que acababa de llegar de Kazajstán (yo nunca había estado en Kazajstán, sino en Kirguistán). Y me dijeron que quería hablar conmigo. Yo no conocía a este sacerdote ni él a mí.

Aquel sacerdote me dijo entonces: "Hemos establecido un seminario en Karaganda y no tenemos profesores. ¿Puede venir a ayudarnos?". Así me invitó.

--¿Cómo describiría la fe de la gente?

--Monseñor Schneider: La fe de la gente se caracteriza por la tristeza de nuestros mártires, los confesores de la fe, la situación de la Iglesia perseguida. La gente mantiene la fe viva e intenta vivirla, tiene un gran aprecio a los sacramentos, a lo sagrado, y un gran respeto por el sacerdote.

--La antigua Unión Soviética sufrió 70 años de ateísmo de estado. ¿Ve usted todavía las cicatrices de este ateísmo en los corazones de la gente?

--Monseñor Schneider: Como consecuencia de este ateísmo, que fue intrínsecamente materialista, se destruyeron los valores sobrenaturales y espirituales. Por ejemplo, el alcoholismo se ha extendido incluso más porque las vidas de la gente no tienen sentido sin espiritualidad, sin valor espiritual.

Hubo un vacío, que creció durante los tiempos comunistas. La familia fue destruida por este materialismo; se practicaba el divorcio y el aborto.

Este materialismo destruyó ese sentido de los valores espirituales.

--Usted ha escrito un libro sobre la Sagrada Comunión, en el que sostiene que deberíamos reconsiderar la cuestión de recibir la comunión en la mano. Se pregunta si no sería mejor recibirla, como antes, en la boca y de rodillas. ¿Cómo ha llegado a esta idea?

--Monseñor Schneider: Para mí no es una idea nueva. Yo, durante toda mi vida, he vivido esto, porque recibía la Comunión en unas circunstancias de persecución, y este respeto, era tan natural para mí como para un niño.

Me dijeron que Dios está verdaderamente presente, y que era natural arrodillarse; "Este es el Santísimo", como decíamos "el Sanctissimum".

Mi madre que vivió durante los tiempos de persecución, una vez salvó a un sacerdote de la policía en los Urales, a donde había sido deportada. En aquella época su madre, mi abuela, estaba muy enferma. Y cuando el sacerdote iba a partir, mi abuela le rogó a mi madre que pidiera al sacerdote que antes de irse, le dejara una hostia consagrada. Así, en caso de que mi abuela fuera a morir, podría recibir la Santa comunión. Y mi madre hizo esta petición al sacerdote. El sacerdote le dijo: "Sí, le dejaré una hostia consagrada con la condición de que administre la Santa Comunión con el mayor respeto posible".

Mi madre le dio la comunión a su madre y, para hacerlo, mi madre se puso un par de guantes blancos nuevos, para administrar la comunión, de manera que no tocase la hostia con sus manos desnudas. Ella no se atrevió a tocar el Santo Sacramento con sus manos desnudas, y utilizó una cuchara para administrarlo.

Y esto era tan profundo y tan natural para nosotros que, cuando vinimos y vimos esto en las iglesias occidentales, no me asombré, pero sentimos mucho dolor en nuestra alma. No juzgo a la persona que recibe la comunión en sus manos, esto es otra cuestión, porque pueden recibirla aún así con respeto y amor. Pero, la situación objetiva de la distribución de la Santa Comunión, no puedes negar esto, se ha convertido en algo tan banal, tan poco respetuosa, como distribuir pasteles.

"Este es el Señor": cuando el Señor Resucitado se apareció a las tres mujeres y ellas le vieron, se arrodillaron.

--Cayeron de rodillas.

--Monseñor Schneider: Cayeron de rodillas a sus pies y le adoraron.

E incluso los Apóstoles hicieron lo mismo cuando el Señor se fue al cielo. ¿Por qué no íbamos a hacer nosotros los mismo?

Aquí está el Señor, verdadero, presente como ha esto durante dos mil años en la Iglesia católica. ¿Por qué debemos cambiar esto?

--¿Qué pediría a los católicos? ¿Qué necesita la Iglesia de Kazajstán?

--Monseñor Schneider: Por supuesto oraciones, porque por las oraciones nos damos mutuamente el don más precioso, así como solidaridad con la Iglesia local, que está muy lejos y en una situación difícil. Tenemos muy pocos medios: personales, materiales, etc., pero, por favor, que recen por las vocaciones locales al sacerdocio.

Es necesario tener clero local, y únicamente así la Iglesia puede echar raíces. Y, por favor, si es posible ayúdennos en la construcción de más iglesias, para hacer a la Iglesia más visible en este mundo en que vivimos y como signo de evangelización.

Estamos muy agradecidos por todos estos signos de fraternidad y solidaridad.

Esta entrevista fue realizada por Mark Riedemann para "Dios llora en la Tierra", un programa semanal radiotelevisivo producido por la Catholic Radio and Television Network en colaboración con la organización católica Ayuda a la Iglesia Necesitada.

Más información en www.ain-es.org, www.aischile.cl

http://www.zenit.org/article-36172?l=spanish

domingo, 25 de julio de 2010

Sacerdotes de vida homosexual deben dejar estado clerical, dice Vicariato de Roma

ROMA, 23 Jul. 10 / 11:48 am (ACI)

En enérgica respuesta a un reportaje de la revista socialista Panorama, que presenta las actividades homosexuales de tres supuestos sacerdotes –uno de ellos no italiano–, el Vicariato de Roma (Italia) señaló este viernes que los sacerdotes que son homosexuales deberían salir a la luz y considerar seriamente dejar el sacerdocio.

El comunicado publicado en el diario Avvenire señala que "quien ha realizado este reportaje afirma haber frecuentado algunos sacerdotes homosexuales y haber documentado su comportamiento con una cámara escondida".

"La finalidad del artículo es evidente, crear el escándalo, difamar a todos los sacerdotes sobre la base de la declaración de uno de los entrevistados según el cual ‘el 98 por ciento de los sacerdotes que conoce es homosexual’, desacreditar a la Iglesia –y asimismo– hacer presión contra aquella porción de la Iglesia definida por ellos como ‘intransigente, que se esfuerza por no ver la realidad’ de los sacerdotes homosexuales".

El Vicariato de Roma señala luego que "los hechos relatados no pueden no suscitar dolor y desconcierto en la comunidad eclesial de Roma, que conoce de cerca a sus sacerdote no por la ‘doble vida’, sino con una ‘vida sola’, feliz y alegre, coherente con la vocación, donada a Dios y al servicio de la gente, esforzada en vivir y testimoniar el Evangelio y modelo de moralidad para todos".

Estos esforzados y coherentes hombres "son los más de 1 300 sacerdotes de nuestras 336 parroquias, oratorios, de las múltiples obras de caridad, de los institutos de vida consagrada y de las otras realidades eclesiales operantes en las universidades, en el mundo de la cultura, en los hospitales y en las fronteras de la pobreza y de la degradación humana, no solo en nuestra ciudad sino también en tierras lejanas y en condiciones pobrísimas".

Seguidamente señala que "quien conoce la Iglesia de Roma –donde viven también centenares de otros sacerdotes provenientes de todo el mundo para estudiar en la universidad, pero que no son del clero romano ni involucrados en la pastoral– no se encuentra ni siquiera mínimamente ante la realidad del comportamiento de aquellos de la ‘doble vida’, que no han entendido que cosa es el ‘sacerdocio católico y no deberían llegar a convertirse en sacerdotes".

"Sepan que nadie los obliga a seguir siendo sacerdotes, disfrutando solo de los beneficios. Lo coherente sería que salgan al descubierto. No queremos su mal pero no podemos aceptar por sus comportamientos se enfangue la honorabilidad de todos los otros", precisa el texto.

Ante hechos similares, continúa, "adherimos con convicción a lo que el Santo Padre Benedicto XVI ha repetido muchas veces en los últimos meses: ‘los pecados de los sacerdotes’ nos reclaman a todos la conversión del corazón y de la vida así como ser vigilantes y no ‘socavar la fe y la vida cristiana, atacando la integridad de la Iglesia, debilitando su capacidad de profecía y testimonio, empañando la belleza de su rostro’".

"Este Vicariato –concluye– está empeñado en perseguir con rigor, según las normas de la Iglesia, todo comportamiento indigno de la vida sacerdotal".

http://www.aciprensa.com/noticia.php?n=30446