viernes, 20 de febrero de 2026

Mensaje del Papa León XIV para la Cuaresma 2026

 Mensaje del Papa León XIV para la Cuaresma 2026


En su mensaje ante la llegada de la Cuaresma, que comienza este 18 de febrero, Miércoles de Ceniza, el Papa León XIV compartió tres consejos para recorrer un auténtico camino de conversión hacia la Pascua: cultivar la escucha, un ayuno de palabra hirientes y la unión entre los fieles.
A continuación, el mensaje del Pontífice titulado Escuchar y ayunar. La Cuaresma como tiempo de conversión:
Queridos hermanos y hermanas:
La Cuaresma es el tiempo en el que la Iglesia, con solicitud maternal, nos invita a poner de nuevo el misterio de Dios en el centro de nuestra vida, para que nuestra fe recobre su impulso y el corazón no se disperse entre las inquietudes y distracciones cotidianas.
Todo camino de conversión comienza cuando nos dejamos alcanzar por la Palabra y la acogemos con docilidad de espíritu. Existe, por tanto, un vínculo entre el don de la Palabra de Dios, el espacio de hospitalidad que le ofrecemos y la transformación que ella realiza. Por eso, el itinerario cuaresmal se convierte en una ocasión propicia para escuchar la voz del Señor y renovar la decisión de seguir a Cristo, recorriendo con Él el camino que sube a Jerusalén, donde se cumple el misterio de su pasión, muerte y resurrección.
Escuchar
Este año me gustaría llamar la atención, en primer lugar, sobre la importancia de dar espacio a la Palabra a través de la escucha, ya que la disposición a escuchar es el primer signo con el que se manifiesta el deseo de entrar en relación con el otro.
Dios mismo, al revelarse a Moisés desde la zarza ardiente, muestra que la escucha es un rasgo distintivo de su ser: «Yo he visto la opresión de mi pueblo, que está en Egipto, y he oído los gritos de dolor» (Ex 3,7). La escucha del clamor de los oprimidos es el comienzo de una historia de liberación, en la que el Señor involucra también a Moisés, enviándolo a abrir un camino de salvación para sus hijos reducidos a la esclavitud.
Es un Dios que nos atrae, que hoy también nos conmueve con los pensamientos que hacen vibrar su corazón. Por eso, la escucha de la Palabra en la liturgia nos educa para una escucha más verdadera de la realidad.
Entre las muchas voces que atraviesan nuestra vida personal y social, las Sagradas Escrituras nos hacen capaces de reconocer la voz que clama desde el sufrimiento y la injusticia, para que no quede sin respuesta. Entrar en esta disposición interior de receptividad significa dejarnos instruir hoy por Dios para escuchar como Él, hasta reconocer que “la condición de los pobres representa un grito que, en la historia de la humanidad, interpela constantemente nuestra vida, nuestras sociedades, los sistemas políticos y económicos, y especialmente a la Iglesia”.
Ayunar
Si la Cuaresma es tiempo de escucha, el ayuno constituye una práctica concreta que dispone a la acogida de la Palabra de Dios. La abstinencia de alimento, en efecto, es un ejercicio ascético antiquísimo e insustituible en el camino de la conversión. Precisamente porque implica al cuerpo, hace más evidente aquello de lo que tenemos “hambre” y lo que consideramos esencial para nuestro sustento.
Sirve, por tanto, para discernir y ordenar los “apetitos”, para mantener despierta el hambre y la sed de justicia, sustrayéndola de la resignación, educarla para que se convierta en oración y responsabilidad hacia el prójimo.
San Agustín, con sutileza espiritual, deja entrever la tensión entre el tiempo presente y la realización futura que atraviesa este cuidado del corazón, cuando observa que: “es propio de los hombres mortales tener hambre y sed de la justicia, así como estar repletos de la justicia es propio de la otra vida.
De este pan, de este alimento, están repletos los ángeles; en cambio, los hombres, mientras tienen hambre, se ensanchan; mientras se ensanchan, son dilatados; mientras son dilatados, se hacen capaces; y, hechos capaces, en su momento serán repletos”.
El ayuno, entendido en este sentido, nos permite no sólo disciplinar el deseo, purificarlo y hacerlo más libre, sino también expandirlo, de modo que se dirija a Dios y se oriente hacia el bien.
Sin embargo, para que el ayuno conserve su verdad evangélica y evite la tentación de enorgullecer el corazón, debe vivirse siempre con fe y humildad. Exige permanecer arraigado en la comunión con el Señor, porque «no ayuna de verdad quien no sabe alimentarse de la Palabra de Dios”.
En cuanto signo visible de nuestro compromiso interior de alejarnos, con la ayuda de la gracia, del pecado y del mal, el ayuno debe incluir también otras formas de privación destinadas a hacernos adquirir un estilo de vida más sobrio, ya que “sólo la austeridad hace fuerte y auténtica la vida cristiana”.
Por eso, me gustaría invitarles a una forma de abstinencia muy concreta y a menudo poco apreciada, es decir, la de abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro prójimo.
Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias. Esforcémonos, en cambio, por aprender a medir las palabras y a cultivar la amabilidad: en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos, en los medios de comunicación y en las comunidades cristianas. Entonces, muchas palabras de odio darán paso a palabras de esperanza y paz.
Juntos
Por último, la Cuaresma pone de relieve la dimensión comunitaria de la escucha de la Palabra y de la práctica del ayuno. También la Escritura subraya este aspecto de muchas maneras. Por ejemplo, cuando narra en el libro de Nehemías que el pueblo se reunió para escuchar la lectura pública del libro de la Ley y, practicando el ayuno, se dispuso a la confesión de fe y a la adoración, con el fin de renovar la alianza con Dios (cf. Ne 9,1-3).
Del mismo modo, nuestras parroquias, familias, grupos eclesiales y comunidades religiosas están llamados a realizar en Cuaresma un camino compartido, en el que la escucha de la Palabra de Dios, así como del clamor de los pobres y de la tierra, se convierta en forma de vida común, y elayuno sostenga un arrepentimiento real.
En este horizonte, la conversión no sólo concierne a la conciencia del individuo, sino también al estilo de las relaciones, a la calidad del diálogo, a la capacidad de dejarse interpelar por la realidad y de reconocer lo que realmente orienta el deseo, tanto en nuestras comunidades eclesiales como en la humanidad sedienta de justicia y reconciliación.
Queridos hermanos, pidamos la gracia de vivir una Cuaresma que haga más atento nuestro oído a Dios y a los más necesitados. Pidamos la fuerza de un ayuno que alcance también a la lengua, para que disminuyan las palabras que hieren y crezca el espacio para la voz de los demás. Y comprometámonos para que nuestras comunidades se conviertan en lugares donde el grito de los que sufren encuentre acogida y la escucha genere caminos de liberación, haciéndonos más dispuestos y diligentes para contribuir a edificar la civilización del amor.
Los bendigo de corazón a todos ustedes, y a su camino cuaresmal.
Vaticano, 5 de febrero de 2026, memoria de santa Águeda, virgen y mártir

sábado, 17 de enero de 2026

La Escalera al Cielo: Los 12 Grados de Humildad según San Bernardo

 

Hermanos Templarios,

En nuestro encuentro anterior, analizamos con sobriedad los abismos de la soberbia. Hoy, sábado 17 de enero, nos corresponde mirar hacia la luz. Siguiendo las huellas de nuestro guía espiritual, San Bernardo de Claraval, profundizaremos en el tratado que define nuestra verdadera fortaleza: La Humildad.


Para San Bernardo, la humildad no es cobardía, sino la virtud por la cual el hombre se conoce a sí mismo en su verdad más profunda. Es el cimiento sobre el cual se construye la caridad. Si la soberbia es una caída, la humildad es un ascenso de doce peldaños que nos devuelve la libertad del alma.

Los 12 Grados de la Humildad: El Ascenso del Caballero

A continuación, desarrollamos estos grados con ejemplos prácticos para que cada hermano pueda evaluar su propia marcha en la fe.

1. El Temor de Dios (Vigilar el corazón)

Es tener siempre presente la mirada de Dios sobre nuestras acciones, evitando el pecado no por miedo al castigo, sino por amor al Padre.

  • Ejemplo: En la soledad de tu alcoba, actúas con la misma integridad que si estuvieras frente a todo el capítulo de la Orden, sabiendo que nada está oculto a la Justicia Divina.

2. Renunciar a la Propia Voluntad

No buscar satisfacer los caprichos personales, sino buscar lo que Dios desea para nosotros.

  • Ejemplo: Aceptar un cambio de planes que te incomoda con alegría, entendiendo que tu voluntad personal es secundaria frente al bien común o el servicio.

3. La Obediencia Perfecta

Someterse a los superiores por amor a Cristo, emulando Su obediencia hasta la muerte.

  • Ejemplo: Cumplir una tarea asignada por el Maestre de inmediato, sin murmurar ni intentar "mejorar" la orden para que se ajuste a tu comodidad.

4. La Paciencia en la Adversidad

Soportar las injusticias y las dificultades con serenidad, sin buscar venganza ni perder la paz.

  • Ejemplo: Recibir una crítica injusta de un hermano y, en lugar de defenderte con ira, guardar silencio y ofrecer ese sacrificio en oración.

5. La Confesión de las Faltas

Reconocer humildemente ante el confesor o el superior nuestras faltas ocultas y malos pensamientos.

  • Ejemplo: No ocultar tus debilidades por vergüenza, sino exponerlas con honestidad para que la luz de la verdad las sane.

6. Contentarse con lo más humilde

Aceptarse a sí mismo como un servidor indigno y estar satisfecho con las tareas más bajas de la comunidad.

  • Ejemplo: Estar tan dispuesto a limpiar los suelos del templo como a portar el estandarte en la procesión, sabiendo que todo servicio es sagrado.

7. Sentirse inferior a todos

No solo decirlo de palabra, sino creer sinceramente en el corazón que somos los más pequeños de entre los hermanos.

  • Ejemplo: Ver las virtudes de los demás y compararlas con tus propias flaquezas, reconociendo que cada hermano tiene algo que enseñarte.

8. Seguir la Regla Común

Evitar la "singularidad". No querer ser visto como "especial" realizando ayunos o rezos que no están mandados por la Regla para no alimentar el ego.

  • Ejemplo: Seguir los horarios y costumbres de la Orden con exactitud, sin buscar privilegios ni excepciones bajo la excusa de una "espiritualidad superior".

9. El Silencio

No hablar hasta ser preguntado. Es el control de la lengua para evitar la jactancia y la distracción.

  • Ejemplo: Escuchar atentamente en una reunión sin la necesidad de que tu voz sea la última en escucharse o la que domine la conversación.

10. La Modestia en la Risa

Evitar la risa fácil, escandalosa o burlona que nace de la superficialidad.

  • Ejemplo: Mantener la compostura y la alegría interior, pero sin caer en bromas que puedan herir la dignidad de otros o la solemnidad del lugar.

11. Hablar con Cordura y Sencillez

Cuando sea necesario hablar, hacerlo con pocas palabras, con voz baja y con humildad, sin gritos ni arrogancia.

  • Ejemplo: Al dar un consejo a un hermano menor, hacerlo con suavidad y pocas palabras, dejando que la verdad brille por sí misma y no por tu elocuencia.

12. Humildad en el Porte (La apariencia)

Que la humildad del corazón se refleje en el cuerpo: la mirada baja, el caminar pausado y la ausencia de orgullo en la postura.

  • Ejemplo: Caminar con respeto por el mundo, no con altanería, reconociendo que somos polvo y que nuestra única gloria es la Cruz.

Conclusión

Hermanos, la escalera de San Bernardo es exigente, pero cada peldaño que subimos nos acerca más a la verdadera libertad de los hijos de Dios. La humildad es nuestra arma más poderosa contra el enemigo, pues el demonio conoce la castidad y el ayuno, pero no conoce la humildad.

Fr+ Guillermo 

Gran Prior Magistral de Venezuela 

Non Nobis, Domine, Non Nobis, Sed Nomini Tuo Da Gloriam.

sábado, 10 de enero de 2026

Los grados de Soberbia - San Bernardo de Claraval

 


Hermanos Templarios,

Hoy, en este sábado 10 de enero, quiero invitarlos a detener el paso y reflexionar. Como herederos de una tradición que busca la luz a través del servicio, volvemos nuestra mirada a nuestro padre espiritual, San Bernardo de Claraval.

En su obra De gradibus humilitatis et superbiae (Sobre los grados de humildad y soberbia), San Bernardo nos presenta una imagen poderosa: una escalera. Si subimos, alcanzamos la verdad y la humildad; pero si bajamos, caemos en la trampa mortal del ego.

Hoy no hablaremos de la subida, sino del peligro de la caída. Vamos a desglosar los 12 Grados de Soberbia. Conocerlos es la única forma de detectar si nosotros, sin darnos cuenta, hemos comenzado a descender alguno de estos escalones.

¿Qué es la Soberbia para San Bernardo?

No es simplemente "creerse mucho". Es un proceso gradual de alejamiento de la verdad sobre uno mismo y sobre Dios. Es una enfermedad del alma que comienza con síntomas pequeños y termina en la muerte espiritual.

A continuación, les presento los 12 escalones, desde el desliz más sutil hasta la caída total, con ejemplos para nuestro día a día:

Fase 1: El Descuido Interior (El inicio de la caída)

1. La Curiosidad (Curiositas) No se refiere al deseo de aprender, sino a curiosear la vida ajena para juzgar. Es cuando los ojos vagan inquietos porque el alma está vacía.

  • Ejemplo: En lugar de revisar tu propia conciencia, pasas el tiempo mirando qué hacen mal tus hermanos, criticando cómo visten o cómo actúan, buscando defectos en los demás para sentirte superior.

2. La Ligereza de Mente (Levitas Mentis) La falta de estabilidad. El alma fluctúa sin rumbo, buscando distracciones constantes para no enfrentar la realidad.

  • Ejemplo: Cambiar de humor exageradamente para llamar la atención. Reírse escandalosamente de cosas que no tienen gracia o mostrar una falsa tristeza solo para que otros te pregunten qué te pasa.

3. La Alegría Tonta (Inepta Laetitia) Es la risa vacía que busca ocultar el vacío interior. Se pierde la reverencia por lo sagrado y por la seriedad de la vida.

  • Ejemplo: Hacer chistes en momentos de oración o ceremonia. Burlarse de la debilidad de un hermano en lugar de ayudarle. Usar el humor y el sarcasmo para no tener conversaciones profundas.

Fase 2: La Exaltación del Yo (La máscara pública)

4. La Jactancia (Iactantia) El deseo incontrolable de hablar y ser escuchado. La incapacidad de guardar silencio.

  • Ejemplo: Interrumpir constantemente a los demás porque crees que lo que tú tienes que decir es más importante. Contar historias donde tú siempre eres el héroe o la víctima, exagerando tus logros.

5. La Singularidad (Singularitas) Querer ser "especial" y diferente a los demás, no por virtud, sino por orgullo. Romper la regla común para destacar.

  • Ejemplo: "Yo no necesito seguir ese procedimiento porque soy un iniciado avanzado". Negarse a hacer tareas humildes que todos hacen, alegando que tú estás para "cosas mayores".

6. La Arrogancia (Arrogantia) Creerse más santo o mejor que los demás. Aquí uno ya no solo quiere parecer especial, sino que cree que lo es.

  • Ejemplo: Mirar por encima del hombro a los hermanos más nuevos. Pensar secretamente: "Si yo no estuviera aquí, este grupo se derrumbaría".

Fase 3: La Resistencia (La defensa del ego)

7. La Presunción (Praesumptio) Confiar demasiado en las propias fuerzas y meterse en asuntos que no te corresponden.

  • Ejemplo: Asumir responsabilidades para las que no estás preparado sin pedir consejo, creyendo que tu sola intuición basta. Corregir a los maestros o líderes sin tener la sabiduría para hacerlo.

8. La Defensa del Pecado (Defensio Peccatorum) Cuando se te corrige, en lugar de aceptar el error, te excusas.

  • Ejemplo: Si llegas tarde o fallas en tu palabra, en lugar de decir "perdón", dices: "Es que el tráfico...", "Es que nadie me avisó...", "Es que tú no entiendes...". Nunca es tu culpa.

9. La Confesión Simulada (Simulata Confessio) Pedir perdón de dientes para afuera, sin intención real de cambiar. Es una humildad falsa para evitar el castigo o la crítica.

  • Ejemplo: Decir "soy el peor de todos los pecadores" de forma teatral para que los demás digan "no, hermano, eres muy bueno". Es manipular a través de la falsa modestia.

10. La Rebelión (Rebellio) La ruptura abierta. Ya no se aceptan las reglas ni la autoridad de la Orden o de Dios.

  • Ejemplo: Formar grupos disidentes dentro de la hermandad para criticar a los líderes. Decir abiertamente: "No voy a hacer eso" por puro capricho y orgullo.

Fase 4: La Caída Final

11. La Libertad de Pecar (Libertas Peccandi) Se pierde el temor de Dios. El soberbio siente que puede hacer lo que quiera sin consecuencias.

  • Ejemplo: Actuar sin ética en la vida privada, pensando que los juramentos templarios son solo un "juego de rol" que no afecta la vida real.

12. La Costumbre de Pecar (Consuetudo Peccandi) El último escalón. El pecado se vuelve hábito y el corazón se endurece totalmente. San Bernardo dice que aquí ya solo queda esperar la misericordia divina, pues humanamente es casi imposible volver.

Queridos hermanos, la soberbia no entra derribando la puerta; entra deslizando el pie poco a poco. Quizás hoy estemos en el escalón de la Curiosidad o la Jactancia. Reconocerlo hoy es la única manera de volver a subir hacia la Humildad.

Que este sábado sea un día de examen de conciencia. Que nuestra espada sea la verdad y nuestro escudo la humildad, nos vemos el proximo sabado para jablar de la humildad y sus grados según SBdeC

Fr+ Guillermo 

Gran Prior Magistral de Venezuela 

Non nobis, Domine, non nobis, sed nomini tuo da gloriam.

jueves, 8 de enero de 2026

Finalizó el Jubileo 2025


El Jubileo 2025 ha llegado a su fin, pero su luz permanece en nosotros. Este ha sido un jubileo que nos marcó el alma, permitiéndonos redescubrir la esencia y el propósito de nuestra misión como peregrinos.

Gran Prior Magistral de Venezuela




 

jueves, 25 de diciembre de 2025

Feliz Navidad 2025


Mensaje de Navidad del Gran Priorato Magistral de Venezuela

De: Su Excelencia, el Gran Prior Magistral de Venezuela Para: El Pueblo de Venezuela y la Hermandad de la OSMTH Asunto: La Solemnidad de la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo


A todos los hijos e hijas de esta Tierra de Gracia, y muy especialmente a mis amados Hermanos Caballeros, Damas, Escuderos y Postulantes de la Ordo Supremus Militaris Templi Hierosolymitani (OSMTH):

En esta noche santa, donde el cielo toca la tierra y la esperanza se hace carne en un humilde pesebre, os extiendo mi abrazo fraterno y mi bendición bajo el manto de nuestra sagrada milicia.

Hoy conmemoramos el misterio más profundo de nuestra fe: el nacimiento de Jesucristo, la Luz del Mundo, el Rex Regum a quien juramos servir con nuestras vidas y nuestras espadas —no espadas de acero que hieren, sino espadas del espíritu que defienden la verdad, la justicia y la caridad.

A mis Hermanos y Hermanas Templarios de la OSMTH en Venezuela:

Recordad, en esta vigilia, que el nacimiento del Niño Dios es el recordatorio eterno de que la luz siempre vence a las tinieblas. Vosotros, que portáis la cruz paté roja sobre el manto blanco, sois llamados a ser faros en medio de la tormenta. Que vuestra caridad sea el oro, vuestra fe el incienso y vuestra esperanza la mirra que ofrecéis al mundo en estos tiempos desafiantes.

Renovad vuestros votos en el silencio de vuestro corazón. Que el espíritu de la Caballería renazca en cada uno de vosotros, recordándonos que nuestro mayor honor es el servicio a los desvalidos y la defensa de la fe cristiana.

A todos los Venezolanos:

Desde el Gran Priorato Magistral, os invito a mirar el pesebre no solo como una tradición, sino como una promesa. Así como Cristo nació en la humildad para traer salvación, que en cada hogar venezolano nazca hoy la fuerza para seguir adelante, la unión para reconstruir y el amor para perdonar. Que la estrella de Belén guíe a nuestra nación hacia puertos de paz y prosperidad.

Que la paz de nuestro Señor, que sobrepasa todo entendimiento, guarde vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

¡Feliz y Santa Navidad!

Non nobis, Domine, non nobis, sed nomini tuo da gloriam. 

Fraternalmente,

Fr+ Guillermo 

Gran Prior de Venezuela 
 

lunes, 21 de abril de 2025

Papa Francisco I

Con profundo pesar, la Orden Suprema Militar del Templo de Jerusalén de Venezuela se une al duelo mundial por el fallecimiento de Su Santidad, el Papa Francisco. Su liderazgo espiritual, su incansable labor por la paz y la justicia, y su dedicación a los más necesitados han dejado una huella imborrable en el corazón de millones de personas alrededor del mundo. 

En este momento de dolor, elevamos nuestras oraciones y meditaciones por el eterno descanso de su alma. Nos solidarizamos con la Iglesia Católica y con todos aquellos que encuentran consuelo en su legado de amor y servicio.

Recordamos con especial gratitud su llamado a la fraternidad universal y su mensaje de esperanza en tiempos difíciles. Que su ejemplo nos inspire a seguir construyendo un mundo más justo y compasivo, donde la paz y la armonía prevalezcan.

En estos momentos de reflexión, los Templarios de Venezuela reafirmamos nuestro compromiso con los valores de la caballería cristiana, la defensa de la fe y el servicio a la humanidad.

Que la luz eterna brille para el Papa Francisco.

Con fraternal afecto,

 Prior Magistral de Venezuela - Orden Suprema Militar del Templo de Jerusalén de Venezuela.