sábado, 17 de enero de 2026

La Escalera al Cielo: Los 12 Grados de Humildad según San Bernardo

 

Hermanos Templarios,

En nuestro encuentro anterior, analizamos con sobriedad los abismos de la soberbia. Hoy, sábado 17 de enero, nos corresponde mirar hacia la luz. Siguiendo las huellas de nuestro guía espiritual, San Bernardo de Claraval, profundizaremos en el tratado que define nuestra verdadera fortaleza: La Humildad.


Para San Bernardo, la humildad no es cobardía, sino la virtud por la cual el hombre se conoce a sí mismo en su verdad más profunda. Es el cimiento sobre el cual se construye la caridad. Si la soberbia es una caída, la humildad es un ascenso de doce peldaños que nos devuelve la libertad del alma.

Los 12 Grados de la Humildad: El Ascenso del Caballero

A continuación, desarrollamos estos grados con ejemplos prácticos para que cada hermano pueda evaluar su propia marcha en la fe.

1. El Temor de Dios (Vigilar el corazón)

Es tener siempre presente la mirada de Dios sobre nuestras acciones, evitando el pecado no por miedo al castigo, sino por amor al Padre.

  • Ejemplo: En la soledad de tu alcoba, actúas con la misma integridad que si estuvieras frente a todo el capítulo de la Orden, sabiendo que nada está oculto a la Justicia Divina.

2. Renunciar a la Propia Voluntad

No buscar satisfacer los caprichos personales, sino buscar lo que Dios desea para nosotros.

  • Ejemplo: Aceptar un cambio de planes que te incomoda con alegría, entendiendo que tu voluntad personal es secundaria frente al bien común o el servicio.

3. La Obediencia Perfecta

Someterse a los superiores por amor a Cristo, emulando Su obediencia hasta la muerte.

  • Ejemplo: Cumplir una tarea asignada por el Maestre de inmediato, sin murmurar ni intentar "mejorar" la orden para que se ajuste a tu comodidad.

4. La Paciencia en la Adversidad

Soportar las injusticias y las dificultades con serenidad, sin buscar venganza ni perder la paz.

  • Ejemplo: Recibir una crítica injusta de un hermano y, en lugar de defenderte con ira, guardar silencio y ofrecer ese sacrificio en oración.

5. La Confesión de las Faltas

Reconocer humildemente ante el confesor o el superior nuestras faltas ocultas y malos pensamientos.

  • Ejemplo: No ocultar tus debilidades por vergüenza, sino exponerlas con honestidad para que la luz de la verdad las sane.

6. Contentarse con lo más humilde

Aceptarse a sí mismo como un servidor indigno y estar satisfecho con las tareas más bajas de la comunidad.

  • Ejemplo: Estar tan dispuesto a limpiar los suelos del templo como a portar el estandarte en la procesión, sabiendo que todo servicio es sagrado.

7. Sentirse inferior a todos

No solo decirlo de palabra, sino creer sinceramente en el corazón que somos los más pequeños de entre los hermanos.

  • Ejemplo: Ver las virtudes de los demás y compararlas con tus propias flaquezas, reconociendo que cada hermano tiene algo que enseñarte.

8. Seguir la Regla Común

Evitar la "singularidad". No querer ser visto como "especial" realizando ayunos o rezos que no están mandados por la Regla para no alimentar el ego.

  • Ejemplo: Seguir los horarios y costumbres de la Orden con exactitud, sin buscar privilegios ni excepciones bajo la excusa de una "espiritualidad superior".

9. El Silencio

No hablar hasta ser preguntado. Es el control de la lengua para evitar la jactancia y la distracción.

  • Ejemplo: Escuchar atentamente en una reunión sin la necesidad de que tu voz sea la última en escucharse o la que domine la conversación.

10. La Modestia en la Risa

Evitar la risa fácil, escandalosa o burlona que nace de la superficialidad.

  • Ejemplo: Mantener la compostura y la alegría interior, pero sin caer en bromas que puedan herir la dignidad de otros o la solemnidad del lugar.

11. Hablar con Cordura y Sencillez

Cuando sea necesario hablar, hacerlo con pocas palabras, con voz baja y con humildad, sin gritos ni arrogancia.

  • Ejemplo: Al dar un consejo a un hermano menor, hacerlo con suavidad y pocas palabras, dejando que la verdad brille por sí misma y no por tu elocuencia.

12. Humildad en el Porte (La apariencia)

Que la humildad del corazón se refleje en el cuerpo: la mirada baja, el caminar pausado y la ausencia de orgullo en la postura.

  • Ejemplo: Caminar con respeto por el mundo, no con altanería, reconociendo que somos polvo y que nuestra única gloria es la Cruz.

Conclusión

Hermanos, la escalera de San Bernardo es exigente, pero cada peldaño que subimos nos acerca más a la verdadera libertad de los hijos de Dios. La humildad es nuestra arma más poderosa contra el enemigo, pues el demonio conoce la castidad y el ayuno, pero no conoce la humildad.

Fr+ Guillermo 

Gran Prior Magistral de Venezuela 

Non Nobis, Domine, Non Nobis, Sed Nomini Tuo Da Gloriam.

sábado, 10 de enero de 2026

Los grados de Soberbia - San Bernardo de Claraval

 


Hermanos Templarios,

Hoy, en este sábado 10 de enero, quiero invitarlos a detener el paso y reflexionar. Como herederos de una tradición que busca la luz a través del servicio, volvemos nuestra mirada a nuestro padre espiritual, San Bernardo de Claraval.

En su obra De gradibus humilitatis et superbiae (Sobre los grados de humildad y soberbia), San Bernardo nos presenta una imagen poderosa: una escalera. Si subimos, alcanzamos la verdad y la humildad; pero si bajamos, caemos en la trampa mortal del ego.

Hoy no hablaremos de la subida, sino del peligro de la caída. Vamos a desglosar los 12 Grados de Soberbia. Conocerlos es la única forma de detectar si nosotros, sin darnos cuenta, hemos comenzado a descender alguno de estos escalones.

¿Qué es la Soberbia para San Bernardo?

No es simplemente "creerse mucho". Es un proceso gradual de alejamiento de la verdad sobre uno mismo y sobre Dios. Es una enfermedad del alma que comienza con síntomas pequeños y termina en la muerte espiritual.

A continuación, les presento los 12 escalones, desde el desliz más sutil hasta la caída total, con ejemplos para nuestro día a día:

Fase 1: El Descuido Interior (El inicio de la caída)

1. La Curiosidad (Curiositas) No se refiere al deseo de aprender, sino a curiosear la vida ajena para juzgar. Es cuando los ojos vagan inquietos porque el alma está vacía.

  • Ejemplo: En lugar de revisar tu propia conciencia, pasas el tiempo mirando qué hacen mal tus hermanos, criticando cómo visten o cómo actúan, buscando defectos en los demás para sentirte superior.

2. La Ligereza de Mente (Levitas Mentis) La falta de estabilidad. El alma fluctúa sin rumbo, buscando distracciones constantes para no enfrentar la realidad.

  • Ejemplo: Cambiar de humor exageradamente para llamar la atención. Reírse escandalosamente de cosas que no tienen gracia o mostrar una falsa tristeza solo para que otros te pregunten qué te pasa.

3. La Alegría Tonta (Inepta Laetitia) Es la risa vacía que busca ocultar el vacío interior. Se pierde la reverencia por lo sagrado y por la seriedad de la vida.

  • Ejemplo: Hacer chistes en momentos de oración o ceremonia. Burlarse de la debilidad de un hermano en lugar de ayudarle. Usar el humor y el sarcasmo para no tener conversaciones profundas.

Fase 2: La Exaltación del Yo (La máscara pública)

4. La Jactancia (Iactantia) El deseo incontrolable de hablar y ser escuchado. La incapacidad de guardar silencio.

  • Ejemplo: Interrumpir constantemente a los demás porque crees que lo que tú tienes que decir es más importante. Contar historias donde tú siempre eres el héroe o la víctima, exagerando tus logros.

5. La Singularidad (Singularitas) Querer ser "especial" y diferente a los demás, no por virtud, sino por orgullo. Romper la regla común para destacar.

  • Ejemplo: "Yo no necesito seguir ese procedimiento porque soy un iniciado avanzado". Negarse a hacer tareas humildes que todos hacen, alegando que tú estás para "cosas mayores".

6. La Arrogancia (Arrogantia) Creerse más santo o mejor que los demás. Aquí uno ya no solo quiere parecer especial, sino que cree que lo es.

  • Ejemplo: Mirar por encima del hombro a los hermanos más nuevos. Pensar secretamente: "Si yo no estuviera aquí, este grupo se derrumbaría".

Fase 3: La Resistencia (La defensa del ego)

7. La Presunción (Praesumptio) Confiar demasiado en las propias fuerzas y meterse en asuntos que no te corresponden.

  • Ejemplo: Asumir responsabilidades para las que no estás preparado sin pedir consejo, creyendo que tu sola intuición basta. Corregir a los maestros o líderes sin tener la sabiduría para hacerlo.

8. La Defensa del Pecado (Defensio Peccatorum) Cuando se te corrige, en lugar de aceptar el error, te excusas.

  • Ejemplo: Si llegas tarde o fallas en tu palabra, en lugar de decir "perdón", dices: "Es que el tráfico...", "Es que nadie me avisó...", "Es que tú no entiendes...". Nunca es tu culpa.

9. La Confesión Simulada (Simulata Confessio) Pedir perdón de dientes para afuera, sin intención real de cambiar. Es una humildad falsa para evitar el castigo o la crítica.

  • Ejemplo: Decir "soy el peor de todos los pecadores" de forma teatral para que los demás digan "no, hermano, eres muy bueno". Es manipular a través de la falsa modestia.

10. La Rebelión (Rebellio) La ruptura abierta. Ya no se aceptan las reglas ni la autoridad de la Orden o de Dios.

  • Ejemplo: Formar grupos disidentes dentro de la hermandad para criticar a los líderes. Decir abiertamente: "No voy a hacer eso" por puro capricho y orgullo.

Fase 4: La Caída Final

11. La Libertad de Pecar (Libertas Peccandi) Se pierde el temor de Dios. El soberbio siente que puede hacer lo que quiera sin consecuencias.

  • Ejemplo: Actuar sin ética en la vida privada, pensando que los juramentos templarios son solo un "juego de rol" que no afecta la vida real.

12. La Costumbre de Pecar (Consuetudo Peccandi) El último escalón. El pecado se vuelve hábito y el corazón se endurece totalmente. San Bernardo dice que aquí ya solo queda esperar la misericordia divina, pues humanamente es casi imposible volver.

Queridos hermanos, la soberbia no entra derribando la puerta; entra deslizando el pie poco a poco. Quizás hoy estemos en el escalón de la Curiosidad o la Jactancia. Reconocerlo hoy es la única manera de volver a subir hacia la Humildad.

Que este sábado sea un día de examen de conciencia. Que nuestra espada sea la verdad y nuestro escudo la humildad, nos vemos el proximo sabado para jablar de la humildad y sus grados según SBdeC

Fr+ Guillermo 

Gran Prior Magistral de Venezuela 

Non nobis, Domine, non nobis, sed nomini tuo da gloriam.

jueves, 8 de enero de 2026

Finalizó el Jubileo 2025


El Jubileo 2025 ha llegado a su fin, pero su luz permanece en nosotros. Este ha sido un jubileo que nos marcó el alma, permitiéndonos redescubrir la esencia y el propósito de nuestra misión como peregrinos.

Gran Prior Magistral de Venezuela